Ya no me pone contento Perera, nuevo artículo de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 07/10/2008
 
No sólo contento, sino feliz y asombrado, admirado, estupefacto, acongojado, emocionado, convencido, esperanzado e ilusionado. La tarde del 3 de octubre del 2008 ahí queda.
Ya no me pone contento Perera
por Ricardo Díaz-Manresa
07-octubre-2008

Ya no me pone contento Perera…Me pone feliz y muchas cosas más. Perera me pone asombrado, admirado, estupefacto, acongojado, emocionado, convencido, esperanzado, ilusionado, Del “¡Qué contento me pone Perera!” (por su juventud, su fuerza y sus triunfos, que escribí con mucha alegría) pasé al ”¡Coño con Perera!” (con la boca abierta por tantos triunfos, tan seguidos y tan importantes, todos de Puerta Grande, de récord).

Pero desde el 03 de octubre-Madrid-Las Ventas ya no me pone contento Perera. Me pone en tensión, en ilusión, en entusiasmo, en ver a una figura del toreo que ha llegado a la cumbre ( de momento). Y que a partir de ahora tiene que asentarse en esa cumbre, mandar, hacer las cosas bien y escalar un poquito más si es posible.

El de Puebla del Prior lo tiene todo en la mano y no puede desperdiciarlo. Para la temporada del 2009 lo del 3 de octubre es muy importante. Mandar en esto es dificilísimo, pocos lo han logrado y él tiene la oportunidad de conseguirlo.

Están ya en sus manos tres cosas fundamentales : 1/ entrar en la gran épica (como el que más), 2/ romper y hacer explotar la cadena mediática (no del todo) y 3/ demostrar que puede con todas las adversidades (público frío, viento molestísimo, temperatura muy baja y toros sin condiciones).

Ha entrado en la épica porque su demostración absoluta de valentía y serenidad ahí queda. Primero, por la herida del escroto, tan inoportuna como dolorosísima. Y la recibió entrando a matar según los cánones. Y segunda, la muy grave con la que hizo la hazaña de torear y matar sin puntilla. Y también fue toreando, eso sí equivocadamente porque el toro ya le había avisado, no cogió de milagro a Luis Miguel Villalpando por la querencia a tablas, hacía viento, le volvió a avisar en el primer estatuario y, por todas estas cosas se lo llevó p´alante en el segundo, toreando pero con estos errores. En ese segundo estatuario no mandó en el toro, no lo llevó toreado, solamente intentó dejarlo pasar. Después vino la lección de pundonor o de inconsciencia, pero con una cornada muy grave.

Le faltaba la explosión mediática, que ha sido a medias. Al día siguiente, sólo “El Mundo” traía la foto de la cogida en primera página. No pude acaparar todos los telediarios pero ahí ha salido más y es fundamental para la carrera posterior. Se ha hablado mucho de Perera en las radios, escrito mucho en los periódicos y exhibido en las televisiones. Hasta ese día era un torero que triunfaba pero que no había traspasado la barrera de lo popular, calaba en los ambientes de los aficionados y de los que lo habían visto, pero poco más, no en la gran masa que es la que convierte a un torero en figura para el pueblo, lo decisivo para llenar las plazas.

Hasta ahora, nadie vendió sus triunfos –creo que el número de puertas grandes de septiembre es récord- pero no nos hemos enterado. Tampoco nos enteramos lo suficiente del dato insólito como es torear tres en Logroño, dos sustituyendo, en feria de una semana. Y tampoco tuvo la importancia suficiente en los papeles el estar anunciado como único espada en Madrid un viernes y en Zafra el sábado siguiente, algo que nadie había conseguido hacer. Antonio Bienvenida lo intentó en Madrid un mismo día , doce toros. Seis por la tarde y otros seis por la noche, pero en el noveno tuvo que desistir por un tirón en una pierna. Y esto hay que moverlo. Su equipo tiene que bombardear a los medios informativos y creo que no se hizo.

Perera tampoco es torero de suerte, aunque suerte es toreando tanto y arrimándose no sufrir ni una cornada, salvo al final en Madrid y por lo que se jugaba... Deja siempre toros buenos dentro. Hace un año el que tuvo Castella para la Puerta Grande de Madrid, el recordado 3 de octubre el de Fuente Ymbro y al día siguiente los de Zafra, con uno de indulto. Pero ahí está, en la cumbre.

Tampoco tuvo suerte en la tarde de único espada en Madrid pero consiguió superar muchas dificultades : viento, frío, público que le esperaba sin entregarse y unos toros que apenas sirvieron. No sé si la decisión fue precipitada y no hubo tiempo de elegir toros. Sus cuvillos y sus ymbros no estuvieron. Ahí sí que le hicieron una encerrona. Estaban los de Victorino pero no dio el paso porque no suele torear estos toros.

Superó a un público frío en los dos primeros estando él frío también o con excesiva responsabilidad por lo que tenía encima. Fue el único día de temperatura baja en una quincena en Madrid : antes y después han hecho días maravillosos. Superó la primera cornada, cortó dos orejas después e hizo la machada en el quinto. Muchas cosas juntas para analizar.

No estuvo variado –se preveía- pero tampoco la tarde con tantas circunstancias en contra era propicia sino para vencer dificultades, jugársela y triunfar a sangre y fuego. Y eso es lo que hizo con una tranquilidad pasmosa. Torero de cinco toros, cinco sin puntilla.

Por todo, Perera ya no me pone sólo contento. Me ha dejado feliz.


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