| |
¿Qué estás haciendo Juan Pedro?, nuevo artículo de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 26/09/2008 |
| |
Las ganaderías de Juan Pedro Domecq, apellido ilustre entre los ganaderos de bravo, no están a la altura, ni en presencia ni en fuerzas, algo achacable a su criador, muy científico y filosófico pero con productos rechazables. Se comentan los casos de Sevilla y Murcia, por ejemplo.
¿Qué estás haciendo Juan Pedro?
por Ricardo Díaz-Manresa
19-septiembre-2008
¿Qué estás haciendo Juampedrito? Tus toros, o así, no tienen presencia, ni fuerza ni bravura. En Sevilla nos dejaste helados. Tres días, creo recordar, tres que irritaste al personal. Si esto lo haces en uno de los dos templos más importantes del toreo, cerca además de su casa, ¿qué no harás por ahí? Fuiste la comidilla y te atizaron fuerte. Era inexplicable. Hasta el niño perdido de Alquerías lo dijo. ¡Cómo seria la cosa!
Escribo esto, Juan Pedro, desde el respeto que tengo a esa familia de ganaderos de bravo y desde la pena que me produce que casos así, viniendo de donde vienen, se repitan.
Lo sustantivo, estarás de acuerdo, es que el toro sea –primero- toro. Después artista, mediopensionista, soñador, aviador, colaborador o lo que quieras, pero con trapío de toro, trapío que no tenían en la Maestranza. No eran ni el toro de Sevilla.
Después, que tenga fuerza, que sea un artista que no dé lástima porque –ya ves- muchos creemos que el toro debe dar al espectador un poco de miedo para que lo que hace el torero tenga grandeza.
O sea, primero trapío –siempre- , después fuerza, siempre que se pueda, que se debía poder siempre, y tercero, que embista. Y, por tanto, dé espectáculo. Y en Sevilla todo fue de pena. ¿Qué está haciendo don Juan Pedro Domecq? se preguntarán muchos?.
Y te seguí después, poco, tenía tal enfado y decepción, que no quería tomar disgustos. Y tampoco estoy ya en edad de que me los den. Ahora me dicen desde Murcia que estás en lo mismo, que dos corridas, dos desencantos y un ambiente falso. Y la plaza de Murcia, que se llenaba casi siempre, ha empezado a flojear. Empacho Domecq.
Angel Bernal no ha visto más que por los ojos vuestros, domecqs, domecqs y domecqs y los santos de Murcia se lo tragaban todo. En cuanto oléis público santo, váis a engañarlo. Qué horror de taurinismo que es el peor enemigo del espectáculo.
Los Domecq. Tienes mucha responsabilidad en esta saga y debes cuidarla aunque sólo seas responsable directo de una parcela. Los Domecq. Los habéis convertido en vivero de muchas ganaderías y no podéis dar estos malos ejemplos.
Uno bueno fue, por tu parte, añadir la modernidad a la gestión. Mucha informática, mucho estudio y mucho seguimiento al toro y ¿para qué? Para dejarnos sin toro. Mucha genética, mucho laboratorio, mucho dato científico. Y ¿para qué? ¿Para que nos tengamos que tragar esos espectáculos que nos proporcionas y se nos caiga el alma al suelo?
¿No ves que estamos en crisis, no ves que sólo JT llena las plazas toreando muy de cuando en cuando, no ves que proliferan los antitaurinos, no lees las encuestas Gallup, tan descorazonadoras para la afición y para el futuro del espectáculo? ¿Cómo, entonces, los que tenéis responsabilidades pegáis estas puñaladas traperas?.
Hay que respetarse primero, respetar al público después, ofrecer un producto en condiciones y mostrar a todos los españoles la grandeza de este espectáculo impar. ¿Qué estás haciendo, Juampedito, Juan Pedro, don Juan Pedro? ¿Por qué todo lo contrario?
Después te quieres tapar en televisión con entrevistas largas –y falsas- del niño perdido de Alquerías, con su bigote enhiesto, pero ya estamos hartos de palabras y queremos hechos. Hechos, no palabras. Por sus frutos los conoceréis, no por sus discursos. Y tampoco es de recibo que las teorías vayan por un lado y las realidades por el contrario.
Debes saber que se logra poco teniendo influencia en medios informativos que, claro, callan como muertos y, a lo más, se meten con el de enfrente o con el de al lado. Y la verdad sale siempre a flote, Siempre habrá otros que lo denunciarán.
Eres un Juan Pedro Domecq. Nombre y apellido muy ilustres e históricos, a los que hay cada día que ilustrar, prestigiar y ponerlos arriba.
Calla, trabaja, cambia y no sigas haciendo lo que estás haciendo. Ni en Sevilla, qué horror, ni en Murcia, ni en ninguna parte.
Comentarios
Sin comentarios
|
|
|
| |
|
|