El mes de los novilleros. Artículo de Carlos Bueno
Por Carlos Bueno 17/09/2008
 
Septiembre programa las ferias de novilladas más importantes de la temporada. Un año más, Algemesí, santo y seña entre los ciclos novilleriles, ofrece una oportunidad de oro con divisas de postín y a plaza llena a los futuribles del toreo.
avance Es su turno, el de los novilleros. Dios aprieta pero no ahoga. Cuando más oscuro está todo, cuando más negro pinta el panorama, se abre una rendija de luz de esperanza. Negro como el carbón se divisa el horizonte novilleril. Pocas oportunidades y la mayoría de escasa resonancia para los benjamines del toreo.

En general no se cuida la base como debiérase; en general se les paga tarde, mal y nunca; en general no se les da chance en plazas que les sirvan de rodaje de cara a compromisos fuertes, sino que sucede al revés, que tienen que aprobar con nota alta en ferias de envergadura con astados de envergadura -y sin la preparación apropiada- para que se les abran las puertas de plazuelas que no hace tantos años eran circuito de prueba y aclimatación.

Pero llega septiembre, el mes que más festejos celebra en la temporada, y toman aire los novilleros. Muchos ya están desesperados; muchos dudan si vale la pena seguir luchando; muchos se preguntan si tendrán oportunidad de conocer en primera persona si es cierto el dicho que afirma que el toro acaba poniendo a cada uno en su lugar. Llega septiembre y es su turno. La rendija de la luz de la esperanza se abre ante ellos con la programación de ferias exclusivamente para novilleros.

Algemesí es la piedra filosofal de todas ellas. Algemesí fue la primera en comenzar a organizar novilladas hace más de un siglo, y la primera en pagar lo que marca el convenio a todos los actuantes, y la primera en llenar la plaza al reclamo de los noveles del toreo. Es cierto que en los carteles no están todos los que son ni son todos los que están, pero es que la justicia total y absoluta no existe. Con virtudes y defectos, Algemesí es uno de los grandes escaparates novilleriles, como en el mismo mes ya lo han sido Calasparra o Arganda y como de inmediato lo serán Moralzarzal y Arnedo.

Hay quien se queja y afirma que sería mucho mejor escalonar estas ferias a lo largo de la temporada, incluso programarlas al principio de ella para que los chavales adquiriesen fuerza de cara a la campaña. Menos quejas. No es tarea fácil y probablemente sería poco afortunado intentar trasladar las fiestas de cada población a fechas diferentes a las habituales. Las cosas son como son. Es momento de que los novilleros aprieten los dientes y aprovechen las oportunidades si quieren vivir de esta profesión sin lamentos banales.

Septiembre corona novilleros y los coloca en inmejorable situación de cara a la temporada siguiente. Algemesí está a la vuelta de la esquina, con ganaderías de postín y un público a favor que colma la plaza festejo tras festejo. La ocasión la pintan calva. No hay excusa. Septiembre es el mes de los novilleros. Que lo aprovechen.


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