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De fulleros y mangantes, nueva opinión de Paco Delgado
Por Paco Delgado 05/09/2008 |
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Un novillero valenciano ha denunciado a un empresario por impago de los honorarios pactados. No es nueva la historia pero sí debería servir para, de una vez por todas, poner freno a estos desmanes.
El novillero Manuel Sarrión ha denunciado al empresario Simón Caminero, tras negarse este a abonar los emolumentos acordados al acabar la novillada celebrada en la localidad vallisoletana de Pedrajas de San Esteban, alegando que no había asistido el público necesario para que la recaudación fuese suficiente para hacer frente a los pagos.
Aunque no es nuevo, desgraciadamente, el caso Sarrión vuelve a poner de manifiesto el grado de dejadez y tercermundismo en que anda sumida la fiesta de los toros, sin que haya nadie que ponga cota a estos desmanes ni desde las propias asociaciones profesionales taurinas se tomen cartas en el asunto.
Grandes ferias al margen, los novilleros saben y, peor: tienen asumido, que para torear no hay más remedio que pagar. O, en el mejor de los casos, trabajar sin cobrar. Esto sucede, en primer lugar, por la caradura y sinvergonzonería de muchos empresarios de medio pelo, que se aprovechan del ansia de figurar de tanto ponedor o de las ganas de tanto padre que proyectan en sus hijo su propia frustración. Se escudan aquellos en lo difícil y caro que resulta organizar festejos menores, como si ellos fueran unos santos varones que lo hacen todo por amor al arte, callando que con mucha frecuencia hay ayuntamientos que sufragan los gastos, subvenciones y ayudas que, generalmente, no ponen en conocimiento de los novilleros ni sus mentores, a los que, encima, tratan de convencer para que aflojen y colaboren en el montaje de la función, a la que, por si faltaba algo, despojan de toda publicidad para que haya poca afluencia de público y poder defender mejor sus argumentos y estrategia. Que no conduce a otra cosa que a ser él el único que obtenga beneficios.
Por eso -aunque, evidentemente, también se da el caso de que muy frecuentemente padres y apoderados son los primeros que se meten en la boca del lobo y se ponen la soga al cuello- es de alabar y apoyar la decisión de Manuel Sarrión, algo que deberían hacer tantos y tantos novilleros a los que se engaña impunemente.
Hay que denunciar y pedir que se corte las alas a tanto mangante y tanto farsante que se aprovechan de la ilusión de los que empiezan y a los que suelen terminar aburriendo.
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