Murcia, chollo entre las de septiembre, nuevo artículo de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 02/09/2008
 
Llega septiembre y con ella la singular feria de Murcia, chollo entre las clásicas Albacete, Salamanca, Valladolid y Logroño.
Murcia, chollo entre las de septiembre
por Ricardo Díaz-Manresa
02-septiembre-08

Estamos ya en las ferias de septiembre entre las destacan por su tradición, historia y número de festejos Murcia, Albacete, Salamanca, Valladolid y Logroño. Entre ellas, Murcia es el gran chollo por su personalidad y por sus cosas especiales, que ningún año faltan. Siempre pasa algo en la feria de Murcia..

En los tiempos de turismo, estas ferias se mantenían muy bien porque el público era indígena. Buenos ambientes y buenos negocios. En los tiempos de crisis, la tradición tira y se mantienen en un buen nivel artístico y económico.

Albacete, que da más festejos que ninguna en el año –salvo Madrid- de acuerdo con su población, exhibió durante muchos años una seriedad y rigor destacados, plaza en la que me formé durante los septiembres y en la que me quedaba de niño con la boca abierta porque encontraba allí lo que quería y había soñado. Además, su cantera, de las mejores de España, aportaba figuras, placer y pasión. Tardes inolvidables con los Pedrés, los Montero, los Chicuelo II, los Dámaso González (la última gran figura manchega). Las apoteosis damasistas nunca las olvidaré.

Salamanca era la ciencia, la feria de los ganaderos de la tierra, la sombra plagada de figuras del toro especialmente de criadores de bravo y un sabor de que allí se sabía contando con la pasión de los toreros de la tierra, que nunca faltaban.

Valladolid era la elegante, la de transición entre Salamanca y Logroño, aunque ahora –tras el adelanto de su celebración para eludir los fríos y las lluvias- está asentándose en su nueva ubicación.

Y Logroño, la feria del toro, entre las septembrinas. Toro de gran presencia y grandes carteles. Se notaba la mano del gran Chopera, su estilo. Feria para ver.

Y adaptadas todas ellas a los tiempos y a los sabores light, siguen más o menos con su pasado y su imán.

La chollo entre las septembrinas es Murcia. Es la de la gente feliz que va a ver triunfar a sus ídolos, que llena la plaza –la tercera de más cabida de España tras Madrid y Barcelona-, la que más toros indulta, las que más orejas da, la que más alegría esparce, la que no se fija en los pitones de la saga Domecq que año tras año Ángel Bernal ofrece a sus paisanos, la que da rabos –creo que el Juli cortó en La Condomina el único de su temporada del año pasado en plazas de segunda-, la que mira lo bueno, lo jalea hasta el éxtasis y nos dice que aquí, en la tierra, se está para gozar y no para sufrir y menos para tomarse berrinches por un espectáculo. Definitivamente, un chollo.

Recuerdo una corrida histórica con Luis Miguel, César Girón y la alternativa de Miguelín –los tres ya muertos- con la plaza a reventar, un calor de justicia de la calentísima capital de la provincia y un gazpacho de olés, buen toreo y orejas. Y el día que Antonio Ordóñez, después de querer estar mal y ante una enorme bronca, salió al centro del ruedo a saludar. Después, en el cuarto, fue Antonio Ordóñez con un público al que se le caía la baba. Allí ví por primera vez al Cordobés-que me dejó helado aquel día cuando todavía era novillero- y a Diego Puerta y a muchas las grandes figuras. Cuando terminaba Murcia, empezaba Albacete, no como ahora, y se podían ver las dos ferias.

A mí, que me gusta la justicia por encima de todas las cosas y me encantan las plazas muy serias y con mucho toro, cuando llego a Murcia me relajo y me complace que el público sea feliz. Y como es con temporada avanzada, o casi, los toreros se retiran allí, como José Tomás. Y siempre pasa algo. Ponce al año pasado se lesionó cuando es rarísimo en el valenciano y tuvo que cortar la temporada. Y los toreros están a gusto y dan lo mejor de sí mismos ante un toro amabilísimo.

Esta es Murcia, chollo de siempre, con calor para dar y tomar, con miniclima en los tendidos de sol hasta donde les llega el vaporcito frío de agua y una organización para pasarlo bien. Chollo para toros y para toreros y para el empresario-propietario Ángel Bernal. Todo eso y mucho más en “el espléndido coso de la Condomina”, que decía el crítico Ganga.


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