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De José María a Jose Mari, nuevo artículo de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 29/08/2008 |
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Levante vuelve a ser cuna de figuras de la tauromaquia. José María Manzanares, hijo, se consolida como gran torero. Pero convendría que, igual que su toreo no es el mismo del padre, se distinguiera de él en los carteles.
De José María a Jose Mari
por Ricardo Díaz-Manresa
29-agosto-2008
Los historiadores lo van a tener difícil para distinguir a José María Manzanares padre de José María Manzanares hijo y los que hurguen en las bibliotecas dentro de cincuenta años también se van a armar un lío. Esta es la manía de las repeticiones de nombres. Si ya hay un José María Manzanares ¿por qué y para qué anunciarse igual?. Se pudo poner simplemente en los carteles Manzanares hijo o Dols Manzanares o sus dos apellidos o cualquier cosa antes de colocarse como torero su nombre de pila y apellido que son los mismos que su progenitor hizo famosos.
¿Por qué escribo esto? Porque traerá muchas confusiones. Si hubiese sido el caso de tantos hijos de toreros que no van a ser nada y que olvidaremos sus nombres en un pis pas, si no los hemos olvidado ya, no pasaría nada, pero me temo que entre los Manzanares vamos a tener que recurrir a expertos para determinar quién fue mejor.
El padre, antes de Ponce, tenía los récords de ferias toreadas y una fama bien ganada de artista, pero es que el nene empezó fuerte desde el primer momento. Se le vislumbraba más que se le veía, pero yo mismo le dediqué una columna alabando su empaque, eso que tienen muy pocos toreros. El último caso de los vistos por mí, Antonio Ordóñez, el de Ronda, el único.
En poco tiempo, del empaque ha pasado a torear estupendamente. Por ejemplo, la tarde de Bilbao en la que un pinchazo en lo alto dejó paralizados a los bilbaínos. (¿) Por ejemplo, la tarde de Málaga. Por ejemplo, los apuntes bajo la lluvia en la ya lejana feria de abril. Y no es que toree bien, es que torea con todo el cuerpo, es que torea –y en esto sí que hay pocos- con la cintura y ese cimbreo causa escalofríos.
Yo no sé a lo que llegará pero si repite muchas veces lo de Sevilla-Bilbao-Málaga y en otras plazas tendrá un puesto muy alto. Ha superado malos momentos, flaquezas, y hasta enfermedades y ahí lo tienen. Empaque, cuerpo y cintura puestos al servicio del gran toreo. Y tiene valor y además los mata. Hay un buen guiso para los mejores paladares.
Su padre fue muy bueno y duró mucho. José María Manzanares estuvo hasta que quiso. A ver si el hijo dura tanto y supera al progenitor. Hay mimbres para ello. Sólo falta no confundir a los historiadores e incluso a algunos espectadores que al ver los carteles se preguntan todavía –no hace mucho estaban los dos en activo- si es el padre o el hijo. Superado ya el margen de abrecaminos de la marca de su padre, podría ir eligiendo su propia marca este nuevo José María Dols.
José María o Jose Mari, o lo poco que va de uno a otro. Cuando pase un poco más de tiempo, veremos quién superó a quién porque la carrera del padre fue impresionante. Y encima son distintos con la muleta en la mano.
Lo bueno de todo es que tenemos dos grandes toreros y que Levante vuelve a triunfar como cuna de figuras de la tauromaquia.
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