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Norte : plata y hojalata, nuevo artículo de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 26/08/2008 |
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Bilbao debió estar mejor, San Sebastián no despega, Vitoria crece, Gijón se mantiene y Santander pegó el petardo. Hubo poco oro, en general, algo de plata y bastante de hojalata.
Norte : plata y hojalata
por Ricardo Díaz-Manresa
26-agosto-2008
Antes se decía “de oro del que cagó el moro o de plata, de la que cagó la gata”, pero como me temo que esto ya no es políticamente correcto para hablar del mal oro y de la mala plata, hablemos de que “no es oro todo lo que reluce”, que esto sí está, todavía, globalmente aceptado. Y oro del bueno y plata de la mejor ha habido en el Norte, pero también del que reluce y que no lo es. El Norte y sus ferias son muy alabadas últimamente pero las exageraciones son siempre mentirosas y las comparaciones, como siempre, odiosas.
Tras el fiasco de Santander de la feria del santanderino don Ino, tan contento en Bilbao con los del Canal Menos y exultante por haberse conocido después del petardo que pegó, tuvimos la alegría de que Vitoria se recupera, va hacia adelante de la mano de ese gran profesional que es Roberto Espinosa y, además, tiene un muy buen equipo. Nos alegramos porque la feria de la Blanca era el gran aperitivo de Gijón, San Sebastián y Bilbao y este abrir boca de Vitoria resultaba imprescindible. Gijón también está en números buenos y sube, una feria sin demasiadas pretensiones de exigencia del toro, pero ocupando un buen sitio y siendo necesaria porque en estos tiempos todos debemos sumar y arrimar el hombro.
Otra cosa es San Sebastián donde los hijos del gran Chopera no acaban de acertar en los carteles –más mirando a la taquilla que intentando recuperar la afición, que tras la novedad de Illumbe se está retirando y mira fríamente a una feria que -ésta sí, imprescindible- no acaba de consolidarse. La crisis habrá influído este año, pero en temporadas anteriores tan cercanas, ¿qué? También sé que 25 años sin toros es una laguna demasiado profunda pero en los años de la novedad y el estreno parecía superada. Pablo y Óscar, hijos del gran Chopera, haced lo que os obligan a hacer en Bilbao, que ese sí parece un buen camino. Más toro, carteles rematados, publicidad y cuantos elementos y promociones sean necesarias. No imitar al Bocho en lo malo y sí en lo bueno pero con la personalidad donostiarra meted más plata y desechad hojalata, que hay bastante.
Sé también –y quiero que esto se interprete correctamente, que aficiones como Santander, Vitoria, Gijón, incluso San Sebastián y hasta podemos añadir Bilbao- no pueden ser como las de Sevilla, Madrid y Valencia –ésta casi o al menos tiene tres ferias--que son plazas de temporada y donde se ven muchísimos festejos, con Las Ventas a la cabeza a mucha distancia. Presenciar 10 ó 12 festejos al año –en el caso de verlas todas- no forma aficiones profundas aunque una minoría viaje mucho por todas las plazas cercanas y vea muchas tardes a las figuras y los diferentes desarrollos de cada una de ellas. Pero la masa es la que es : la que va a su feria a ver dos o tres días a los que más suenan y sobre todo a los que más salen por televisión. O sea poca plata y más hojalata que otra cosa.
Incluso Bilbao hace cosas rarísimas : se vuelve loco por Eduardo Gallo por una faena vulgar y estocada baja y le da la oreja cuando un pinchazo en todo lo alto de Manzanares seguido de una buena estocada y de haber visto una faena preciosa los deja fríos. Y no digamos con Urdiales, queriéndolo llevar al Olimpo, precisamente durante las Olimpiadas, por una faena con mucha verdad pero sin clase, con casta y sin sabor del bueno. Compararlo con Ponce este año y con El Cid del pasado parece una barbaridad taurina aunque los espectadores sean descendientes de la Casa de Misericordia, propietaria antes del todo y ahora en parte de Vista Alegre.
Además, la feria no estaba rematada -salvo dos tardes- pero tenía carteles con muchísimo interés, superiores a todas ferias de primera. Pues bueno, ni un lleno. Se acordaron de la gesta del Cid del 2007 –lo más importante de la temporada- y lo sacaron a saludar pero no fueron a verlo. Mucho te quiero perrito pero pan poquito.
Todos los días la gradería alta señalaba mucho cemento y otros también la baja mucho color azul vacío de las butacas. No llenar en estos tiempos un cartel con Morante, El Cid y Perera no habla demasiado bien de una gran afición. Tampoco se llenó en la segunda corrida de Ponce tras su gesta de puerta grande.
Y es feria del toro, como en Pamplona, pero si baja el trapío porque llegan toreros que pueden exigirlo, ¿cuántas protestan se oyen? La de Cuvillo fue un claro ejemplo. ¿Pasó algo? Ha habido pitones para denunciar de ganaderías de mucho lustre. ¿Alguien del público dijo algo?. Los de Canal Menos desde luego que no, según su tradición y sus intereses.
Incluso en los premios, mucha hojalata. Se ven algunos que parecen que los jurados han bebido demasiado -no creo- pertenecen –tampoco creo- a la legión del NPI.
O sea lo dicho, poco oro, alguna plata y mucha morralla de hojalata. Pero está, sobre todo Bilbao, en el buen camino y hay que insistir en tener lo que –además de relucir- es metal del mejor.
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