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Temporada extraña, nuevo artículo de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 30/11/2006 |
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Más festejos que nunca pero pocos llenos. Un PIB estupendo pero quizá cuentas corrientes menos llenas. Nuevos toreros que se consagran
con el número de figuras menor de la historia.
Temporada extraña la del 2006. Más festejos que nunca pero pocos llenos. El mayor número de corridas de toros de la historia y el menor número de matadores de toros con interés. Cifras estadísticamente buenas, pero menos tirón popular. Un PIB estupendo pero quizá cuentas corrientes menos llenas. Nuevos toreros que se consagran
con el número de figuras menor de la historia. Más carteles por todas partes mientras los ignoran los medios informativos (recordamos los casos de El País y 20 minutos y un etc). Más menú en más lugares mientras aumentan los antitaurinos o, al menos, los grupos organizados y programados. Mucho trajín y para ver un ?no hay billetes? tenía que producirse un milagro. Muchos toreros y casi ninguno con tirón. En fin, noticias optimistas y positivas frente a otras claramente preocupantes.
Se consagró Castella, con la ayuda sin tapujos de los medios informativos, que lo adoran y lo exageran. Talavante fue el suceso, aun con las carencias y defectos. El Cid otro año más fue el que mejor toreó y el más perseguido por los llamados especialistas. Ponce sigue con sus espeluznantes cifras aunque cada vez es más discutido o distanciado por un sector. El Juli vuelve locos a los mediáticos y sólo a ellos. Morante es muy bueno para los que no han visto otra cosa o quieren olvidarla porque el circo tiene que seguir y a las masas les puedes vender burras . Y pare el carro.
Los toreros de la ciénaga televisiva ? Jesulín, Rivera Ordóñez, El Díaz Cordobés- deberían estar fuera del circuito hace años y, en cambio, ya ven: temporada extraña, en alguna feria han llevado más gente que nadie. Finito no debería torear y sorprendentemente, está en más carteles que setas hay tras la lluvia. Los ?importantísimos? neoinformadores para los que todos están importantes hablan de Luis Miguel Encabo, el que más corridas toreó en Madrid y ?temporada extraña- después de aquel petardísimo del 2 de mayo ante el Adolfo que se comía el mundo. Siempre correcto y siempre frío. Lo preferiría como yerno antes que como torero. El Fandi ?temporada extraña- toreó para retirarse, de pena, para ser olvidado, en San Isidro y después actuó y cortó más orejas que nadie. Y antes de verle la cara al de los rizos, Cayetano fue beatificado. A López Chaves le cantaron porque vertió sangre pero así se puede estar poco tiempo. Después puede venir el análisis. Todo lo demás o no fue noticia o no llenó del todo a la afición.
Los hijos de los padres que torearon tanto, los de disnastía,, también torearon, sí, dejando poco poso. Nunca tantos hijos instalados siguieron a sus padres, sí, pero todavía sin huella. Y de los demás sin sangre azul o genes histórico apenas si se recuerda a alguno.
Al que recuerdan, y mucho, y recordarán, es a Hermoso de Mendoza ?inolvidable- y a una larga y completa nómina de rejoneadores. Y muchas veces llevaron más gente que a los de a pie.
Del afeitado ya no habla casi nadie.
Muchos toros buenos ?la raza mejora- se les fueron a supuestos toreros buenos que son malos.
Una temporada extraña.
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