Dos toros no más José Tomás, nuevo artículo de Dïaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 10/08/2008
 
Ha visto o va a ver las caras de Castella, El Cid, Morante, Manzanares y, sobre todo, Perera y por dos veces. Cinco figuras es un dato positivo, pero pobrísimo, porque en 13 tardes desde el 23 de julio se ha acompañado o acompañará de 26 espadas. Algunos días sería mejor que toreara él solo dos toros. Nos ahorraría coñazos.
Dos toros no más José Tomás
Por Ricardo Díaz-Manresa
10-agosto-2008

Como se acompaña de dos toreros baratos para llevarse toda la pasta, lo mejor sería que se la llevara directamente y se anunciara como único espada de dos toros, como una exhibición del mejor torero de todos los tiempos, incluso de los que están por venir, al estilo de los Globbers Trotters. Así ahorraría a su público tener que soportar a los generalmente petardos que se pone al lado, uno por delante y otro por detrás. Lo de Santander ya fue el colmo : Manolo Sánchez y Francisco Marco. Lo de Almería también se las trae. En Madrid llevó al Fundi, a Javier Conde, a Daniel Luque y a Juan Bautista. ¿Qué pasa? Pues que a la masa que sólo va a verlo a él y que sabe que puede esperar poco o nada de los otros dos, le impacienta, disgusta o desagrada verlos y quiere que acaben cuanto antes, con lo que al de Galapagar se lo ponen a huevo.

A mí JT me desconcierta desde que reapareció el pasado año en Barcelona, intuí lo que iba a pasar y cedí mis dos entradas a un amigo para que disfrutara. Torero por libre, sin ver las grandes ferias, sin medirse con los compañeros de las alturas, poniéndose delante de un toro pobre de tamaño fuerza y defensas (no los de Madrid) y, en fin, yendo por su cuenta y haciendo de torero marginal, aunque popularísimo. Exhibiciones de artista invitado.

Lo comparan con El Cordobés, incluso yo lo he hecho en cuanto a popularidad y atractivo taquillero. Pero tampoco. Benítez llenó y reventó desde que vino hasta que se fue. JT lo ha hecho desde su reaparición porque antes en Barcelona, por ejemplo, tras hincharse a cortar rabos y con carteles buenos o muy buenos, no pasaba nunca de los tres cuartos. Tengamos un poquito de memoria.

Lo que entendemos genéricamente por prensa –ahora desde las rotativas a Internet- se volvió loca con esta reaparición y pareció que se arrepentía profundamente que hubiera estado varios años fuera del tiesto, y en consecuencia hubiéramos perdido varias temporadas tomasistas, y lo aupó al cielo. Y encima en estos años de ausencia se corrió la teoría de que se había ido amargado por lo mucho que gran parte de la crítica se había metido con él. Arrepentidos quizá, lo pusieron por las nubes y crearon una expectativa que ha ido creciendo día a día y que se instaló y reventó del todo tras lo de Madrid del pasado junio.

Pero hay que rectificar algo y a mí no me duelen prendas. Soy feliz cuando alabo y nada cuando censuro pero lo que entendemos genéricamente por medios informativos tienen dos funciones básicas : ser oposición criticando responsablemente para mejorar o cambiar y reflejar lo que está sucediendo, o sea señalando la verdad. Somos críticos, no propagandistas en cualquier especialidad del periodismo.

Y escribo que hay que rectificar porque JT se ha medido con Castella en Pontevedra, con Morante en el Puerto, lo va a hacer con El Cid en Gijón y con Perera –y esto es lo más importante por la trayectoria 2008 del extremeño imparable- en Cuenca y Valladolid y con Manzanares en Linares y Barcelona, ese día en su remate de temporada. No pudo hacerlo con Castella en Alicante y Algeciras por la cornada de Madrid. O sea, que desde el 23 de julio al 21 de septiembre en la ciudad condal, en 13 tardes le va a ver la barba a sólo 5 toreros de los llamados figuras, cuando son 26 espadas de alternativa en total los que le acompañarán o le han acompañado todas esas tardes. Cifra pobre pero positiva por lo que significa de paso adelante.

Ahora lo que quiere la afición es verlo anunciado en todas las grandes ferias y si no quiere televisión pues esos días que pongan reportajes del mito o retazos de corridas pasadas de otras actuaciones suyas o lo que sea, pero nunca ir de marginal popularísimo con dos modestitos o mediocres por muy emperador que sea. Y hay que reconocerle que lo es porque en Madrid removió el ambiente del toreo y en muchas otras plazas, exageradamente o no, creo que exageradamente y positivamente, también.

En fin, como Santo Tomás, ver para creer.


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