Los carteles de los hijos del gran Chopera, nuevo artículo de Dïaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 10/08/2008
 
En agosto, más que nunca, emerge la figura del gran Chopera, de Manuel Martínez Flamarique, sobre todo en Bilbao y en su gran obra sentimental, Illumbe. Y sus hijos Pablo y Óscar se esfuerzan ¿y superan al inolvidable Manolo Chopera?
Los carteles de los hijos del gran Chopera
por Ricardo Díaz-Manresa
10-agosto-2008

Ahora, con San Sebastián y Bilbao hirviendo, me acuerdo mucho de Manolo Chopera porque no he conocido todavía a otro igual, y me viene a la memoria y al corazón sobre todo en agosto con sus ferias de Illumbe, Vista Alegre y Almería y especialmente cuando llega la Aste Nagusia, que quizá eran los días que se sentía más empresario, más taurino y también, sí, más torero. La primera corrida que yo ví en San Sebastián fue la última que él pudo presenciar de su larguísima y brillantísima biografía, precisamente en la gran obra de su vida, en Illumbe. Siempre trabajador, amable, correcto, duro cuando era necesario y aficionado por encima de otras muchas cosas. Siempre la feria de Bilbao, la del gran Chopera, que por eso y por sus valores objetivos me atrae extraordinariamente y he asistido a ella muchos años y siempre me fijo mucho en sus carteles.

Ahora les toca hacerlos a sus hijos Pablo y Óscar y nos invade la nostalgia de aquel hombre que puso al taurinismo empresarial a la altura que debería estar en todos los casos. En el Bocho 2008 están programados por partida doble, que es como hay que hacer las ferias y se lo recuerdo a los Choperitas de Madrid, los ases de la baraja : El Cid, Perera, Ponce, Juli, Morante y Manzanares. Su doble paseíllo, junto con el único de Castella, le da fuerza, prestigio y categoría a la feria, con –además o sobre todo- el toro de Bilbao.

Pero…pero con tantos nombres buenos sólo han conseguido rematar tres de siete tardes, dejando aparte los rejoneadores y la de Victorino, que son otra cosa. Y por qué : un día Padilla, otro Gallo (que es la debilidad de los hijos de Manolo, junto con Antonio Barrera) y dos carteles vulgares, forman una feria que, a pesar de lo que acabo de escribir, le da sopas con onda a todas las grandes de esta temporada, incluída la de San Sebastián, que ya ven que de ocho sólo han conseguido Pablo y Óscar un pleno, porque no hay dobletes y porque cada día han introducido uno que no debía estar, o a lo mejor sí es bueno ponerlos para animarlos, creo que no, pero los Aparicio, Fandi, Antonio Barrera y Gallo –otra vez las debilidades- no son toreros de clavel. Las otras, la del inicio, la de JT y la victorinada son lo que son. Ya ven, 17 tardes y sólo 4 grandes en ese calendario. Va ser difícil, y lo es, conseguir, lo otro. Ni los hijos del gran Chopera pueden. O no quieren. O no les resulta rentable.

Manolo Chopera tenía una debilidad sureña, sólo una, Almería, toda vez que no pudo quedarse con Sevilla, aunque ahí estuvo. Yo mismo le animé a que entrara en Cartagena, en septiembre, en los años que se decía que la iban a abrir, pero me dijo que, en el sur, Almería y sólo Almería. Y Oscar y Pablo organizan otro siete carteles en esta belleza mediterránea y sólo consiguen uno grande, por su manía de intercalar a Gallo, a Finito y a Fandi y tener que colocar al local Ruiz Manuel. El de JT, como en casi todas las plazas, flojísimo de acompañantes.

Estoy seguro de que su padre los superaría, aunque la época de ahora sea de menos toreros. Pero que nunca olviden que son los hijos del gran Chopera. De las ferias de agosto, que no son suyas, Gijón, Málaga, Coruña, Cuenca, Linares, Pontevedra, Huesca, Dax, Bayona e incluso Vitoria etc. escribiré, si acaso, en otra ocasión, pero en su nivel aprovechan lo que hay, casi siempre sin demasiada imaginación con algunos aciertos o presencias importantes.



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