Encierros televisados. Los de Pamplona vistos por Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 14/07/2008
 
La televisión, el horario y la competencia entre cadenas los ha cambiado. Cada año amplían la duración de las transmisiones.
Encierros televisados. Los de Pamplona vistos por Díaz-Manresa
Ricardo Díaz-Manresa
14-julio-2008

Las cámaras lo han cambiado todo. Se corría a las cinco de la mañana y creo que también a las seis. Después, durante tiempo a las siete, pero la televisión los impuso a las ocho, para tener audiencia. Y ha sido un éxito para la tele.

Reconozco que es un espectáculo que me deja alucinado, ya durante 45 años. Ver jugarse la vida altruistamente, a los que saben, y hacer oposiciones al suicidio a unos cuantos que deben estar mal de la azotea me deja con la boca abierta. Aquí tenéis a uno de vuestros principales admiradores, primer grupo, y no me gustan los suicidas que salen a molestar y a fastidiar a los demás y a exponerse a algo grave para ellos.

La tele ha cambiado los encierros. Yo no salgo para que me vean en televisión, pero sí salgo me gusta verme después, decía un habitual. Siempre han querido que los vean. ¿O no se agolpaban y se agolpan cada mañana para ver las fotografías a ver si estaban y están?

Y ahora tienen cabida todos, hasta los que estornudan. Siempre disponen de un micro. Y es que se ha ampliado el tiempo con la competencia. Antes, con TVE en monopolio, enchufaban a las 07:45 hasta las 08:30 y la mitad era publicidad. En 2008, con la competencia con Cuatro, hora y media, o sea el doble de antes, no nos lo quita nadie. El récord parece que lo tenía TVE en el domingo pasado, trece :de 07:20 a 09:30. Dos horas y diez minutos, pues no. El lunes catorce, último día, la Cuatro les superó en cinco minutos : hasta las 09:35. Ya ven ustedes lo que se puede meter ahí. Conocemos a todos los corredores, todos los pastores, todos los carpinteros, los médicos, camareros, asistentes de la Cruz Roja. A todos. Hay que rellenar como sea y con quien sea.

No me aburren, porque los encierros los siento como parte de mi piel pero reconozco que es demasiado. Por supuesto, los encierros los vemos diez o doce veces y el rico zapping funciona de maravilla.

La tele ha puesto todo patas arriba. En la 1ª apareció el primer día un pelanas que acababa de levantarse y de llegar a Pamplona y su monotemática es que hacía frío, cuando siempre lo ha hecho. Después se adaptó pero no se peinó ni una mañana. Comentarios del tipo de por qué en Nigeria van sin ropa, pero con una muy bonita y bien modulada voz. Y siempre friolero.

Con Manuel Francisco, el bigotes, destaca Raúl por sus payasadas, a veces graciosas. Nico, nuevo de este año, ha tenido un buen debut por su simpatía. Este grupo va aprendiendo. ¿Se han fijado ustedes en el pelo y bigote de Manuel Francisco, el de la medalla? Se gasta más en betún que Enric Sopena cuando mandaba en los informativos de TVE. Tenía el pelo más negro que la noche más negra y estuve a punto de decírselo porque lo soporté como jefe, entonces dictatorial e inflexible, terrorífico, y ahora tan “ demócrata” como vitriólico con el pelo blanquito, al lado de la repugnante María Antonia, otra “demócrata” entonces con una dirección férrea y sectaria : una dictadora de libro, a la que su partido le ha pagado bien, en agradecimiento, claro, los servicios prestados.

Manuel Francisco ha tenido un acierto : la sección “Mañana te van a doler hasta las cejas” por los valientes de las vaquillas en la plaza. De dolerle la cara no ha dicho nada, porque la tiene tan dura que es imposible por insolidario, mal compañero (informador sin estudios, empezó de intruso ya saben cómo) y egoísta. Le recuerdo que el dinero no se lo van a echar en el féretro cuando le llegue la hora.



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