El reflejo de Hogueras, nueva opinión de Paco Delgado
Por Paco Delgado 27/06/2008
 
Tras la feria de Alicante, queda claro que sólo hay un puñado de nombres en el escalafón capaces de dar la cara a diario.
La feria que marca el inicio de la segunda parte de la temporada, la de Hogueras, no sólo sirve como punto de partida para las grandes ferias del verano, San Fermín, Valencia, Bilbao, San Sebastián, sino que es indicador fiel de cómo marcha la campaña y el momento por el que atraviesa la torería.
Y una vez consumida Hogueras -y las hogueras que dan soporte y excusa a este serial-, queda claro que no hay más cera que la que arde y que hacen falta nuevos valores que agiten el panorama.

El percance de José Tomás unos días antes de su anunciada actuación en Alicante eliminó uno de las grandes atracciones de este abono pero permitió comprobar que quien ocupó su puesto, Miguel Angel Perera, puede ya ser considerado como uno de los diestros punteros e imprescindibles del toreo ahora mismo. Firme, valentísimo, poseedor de una sólida técnica y un arrojo estremecedor, su paso por el ciclo alicantino le valió la consideración de todos, un triunfo rotundo e inapelable...y una cornada. Una cogida que sirvió para dejar claro, por otra parte, su casta, afición y responsabilidad, pues desestimó la posibilidad de una adecuada recuperación -no se olvide que sufrió una cornada en la ingle de pronóstico grave- a cambio de un viaje paliza Alicante-Badajoz-Alicante para matar otras dos corridas y ser tenido como triunfador del serial fogueril.

Con Perera hay que destacar a Manzanares, espléndido pese a que en los lotes que le correspondieron no siempre hubo material apto para lucir sus magníficas condiciones, El Juli, poderoso y autor de una sensacional faena coronada por una estocada de antología...y a Ponce, magistral, inteligente y una vez más sorprendente, por encima ya de competencias y exigencias que no salgan de su amor propio y su desmedida pasión por torear.

También causó una muy grata impresión Eugenio Pérez, que en la tarde de su alternativa cuajó una actuación tan seria como responsable. El Cid, esta vez luciendo con la derecha, no acabó de redondear su paso por la feria, Cayetano abundó en su progresión y demostró una capacidad que le puede permitir estar en la élite, Finito dejó una faena en la que evidenció que es uno de los diestros que mejor y con más gusto torean y El Fundi volvió a dejar claro que puede con lo que le echen.

Por contra, hubo un puñado de toreros, presentes en todas las ferias, que no dijeron nada y sí que permitieron el que se cuestione su reiterada presencia en tantos y tantos carteles: Juan Bautista, Tejela, Conde...y Talavante, que no consigue recordar al de hace un año, y Castella, estancado y gris.

De los rejoneadores hay que destacar a un magnífico Andy Cartagena, otra vez en plena forma y con una muy competente cuadra, y a Diego Ventura, este año bendecido por el beneplácito del público, haga lo que haga. Rubén Pinar, muy puesto y con el oficio muy bien aprendido, Alejandro Esplá, con personalidad y valor, y el debutante Daniel Palencia permiten que la esperanza siga viva entre un escalafón novilleril adocenado y saturado de medianías.

Y del ganado, dejando claro que el nivel de presentación bajó con respecto a otros años, hay que subrayar la presencia y cuajo del encierro de Las Ramblas, también de gran juego, así como la doble presencia de Fuente Ymbro, que tras unos meses de decepciones, volvió a dar ejemplares de excelente juego y no poco interés. Casi a diario, eso sí, hubo toros manejables, nobles y con muchas posibilidades, Parladé, Juan Pedro, Jandilla...- no aprovechados por sus matadores en una feria que terminó siendo triunfal y que, pese a que aumentó el abono, debería ser replanteada en su extensión.

Comentarios

Sin comentarios