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Moreno Menor, un gran hombre de oro, nuevo artículo de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 24/06/2008 |
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A Juan Manuel Moreno Menor le han concedido la Medalla de Oro al Mérito Taurino. Gran luchador por el espectáculo y defensor de sus esencias, recibe un premio merecido y que le compensa algo de lo mucho que él puso desinteresamente. Un ser humano extraordinario.
Moreno Menor, un gran hombre de oro
Ricardo Díaz-Manresa
24-junio-2008
Escribo en el día de su santo, de Juan Manuel Moreno Menor, que es gran hombre, gran taurino y gran persona. Y que tiene las mejores cualidades que admiro en los seres humanos : el entusiasmo, la ilusión y la tenacidad. Lo conozco hace muchos años y nunca lo he visto desfallecido, lo que me conmueve, me emociona y me fortalece. Vaya ejemplo. Un ser humano de otro planeta y, desde luego, de otro planeta que el llamado de los toros, bautizado tan certeramente por el maestro Caña, ese honradísimo y cabal Antonio Díaz-Cañabate, que reforzó mi afición de niño leyendo sus crónicas.
Ahora tiene una tristeza, la de una enfermedad, que superará, y una gran alegría, por la que escribo este artículo : le han concedido la Medalla de Oro al Mërito Taurino. Un premio de verdad mientras vemos otras medallas increíblemente injustas a los de los bigotes, a lo de la coba, a los del escaparate, a los cínicos, a los farfollas, a lo que se lleva ahora desgraciadamente, más que nunca se ha llevado.
Siempre con la sangre del toreo, con ese veneno bendito inyectado en las venas, por el que quiso ser torero y todavía conserva el carnet de novillero. Siempre dándole más al toro que al revés, pero hecho con generosidad y grandeza.
Siempre amable y servicial, siempre un manantial de buenas ideas, siempre un creador de bellas frases publicitarias, siempre luchando, siempre haciendo favores desde que le conocí estando yo en “El Ruedo”, aquel semanario gráfico de los toros, al que pervirtieron en sus últimas épocas tras la brillantez y el gran periodismo de Manuel Casanova, y él en Bilbao de funcionario del Estado, como miembro de la peña taurina Campera y de la Unión de Peñas Taurinas de Vizcaya. Trasladado a Madrid fue delegado de esta Unión de Peñas, cómo se movía, cómo se relacionaba con los periodistas, como movía Roma con Santiago. También fue secretario de la peña el 7.
Y por mover lo hizo con Joao Moura, que se hundía; descubrió, lanzó y consolidó a Ginés Cartagena, y puso en circulación a Fermín Bohóquez –Ferminsito como él lo llama con ese deje de su cordobesa Villa del Río- alguno de los cuales le pagaron con la moneda de la ingratitud, tan común en el toreo y en los demás humanos. A mí desde niño me decían : el que tiene un amigo torero tiene un duro falso.
Cinco años con Leonardo Hernández padre y 22 rejoneadores en sus manos. Un ejemplo de lucha y constancia tocando todos los palillos y con una espina ¨no haber llevado a uno de a pie que sirviera, pero es que, querido Juan Manuel, no se puede tener todo en la vida y Dios siempre nos pone una espina. Empresario en San Sebastián de los Reyes con Luis Álvarez, ese talismán de toreros, y en Vista Alegre con los Lozano y Manolo Cano, a los que Dios perdone sus perrerías, y fundador y ejecutivo de su gran obra- ÚNETE (Unión Nacional de Empresarios Taurinos Españoles) desde 1979, va para 30 años- grupo del que fue, es y sigue siendo alma y corazón.
Siempre un maestro, un amigo, un conversador, un creativo, un monstruo de esto, reconocido a veces y a veces no, pero con méritos indudables para esta medalla donde el oro lo pone él y la medalla el nombre.
Me contaron una historia de que el hombre a cierta edad ya no tiene corazón : o porque se le ha convertido en una piedra o porque se le ha derretido de hacer el bien. Piensen en qué tiene y cómo Juan Manuel Moreno Menor un gran hombre de oro, al que desde aquí aplaudo, admiro y quiero.
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