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JT en Madrid :¿épico, suicida o novillero inconsciente?, nuevo artículo de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 16/06/2008 |
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Unos de los espectadores especializados y veterano intenta contar en este artículo la actuación de JT del 15 en Madrid, con independencia, tranquilidad y equilibrio.
JT en Madrid : ¿épico, suicida o novillero inconsciente?
Ricardo Díaz-Manresa
16-junio-2008
Resulta muy difícil escribir con tranquilidad y equilibrio de José Tomás Román Martín tras las dos tardes de Madrid. Ya lo hice de la primera, pero es mucho más difícil de la segunda porque lo del 15 de junio ha sido una locura en toda regla. Del torero, en primer lugar, y del público después. Adelanto que no voy a las plazas de toros a ver esto : cómo un torero está cogido casi siempre y recibe palizas y volteretas. Voy desde niño a los toros y me espanta que un toro coja a un torero y me horroriza si lo cala y hiere. De ahí mi completo rechazo a los términos “fiesta” y mucho menos “diversión” para este espectáculo. Menuda fiesta ver a un ser humano que parece está buscando que lo rajen y mucho menos divertirse con ello. No habría calificación en el diccionario para estos salvajes, morbosos, amantes del terror y de la sangre. Rechazo toda violencia. Fiesta y diversión nunca ante un ser humano que se está jugando la vida y puede perderla y que pasa un miedo atroz por estar ahí.
Hasta me repelen las pelís de terror. Fui una vez a ver a Pinito del Oro y no volví. No voy a ningún espectáculo para sufrir y ver caerse a la pista sin red a la trapecista. Y nunca a que un toro coja a un torero. La grandeza está en que puede ocurrir pero deseo que nunca ocurra. Con verlo torear sabiendo que le puede pasar lo peor ya es suficiente. Al torero lo tiene que coger el toro toreando. Repito : toreando.
Para mí el toreo es sentimiento, arte, valor, técnica y exposición. Sentimiento viendo a un torero dar cinco series de naturales inmensos. O hacerlo con pellizco. O reducirlo con una gran técnica. Y tener el valor de jugársela y exponer sabiendo lo que hace pero teniendo siempre el sentido común de intentar que no lo hiera el toro, aunque alguna vez tiene que hacerlo por un fallo no buscado conscientemente.
Siempre he oído desde niño, hace ya muchos años, que el toreo es valor máximo y arte máximo, pero también siempre se ha rechazado el valor suicida y se ha valorado el consciente, el sereno.
Para mí el JT del 15 fue más suicida que épico. Me vas a coger porque no te voy a dejar pasar. “O te quitas tú o te quita el toro”, que decían antes. Y en esta pelea de circo romano siempre ganará el toro, por su fuerza, defensas y volumen.
En los años 60 y 70, cuando todavía no existían las Escuelas Taurinas y los novilleros tenían que aprender en las capeas y siempre a sangre y fuego, estos principiantes eran cogidos una y otra vez, llevaban trajes muy viejos que eran destrozados y los alquiladores se lo pensaban. Después les enseñaron todas las martingalas en las citadas escuelas y parecen toreros viejos con trajes nuevos. Incluso algún matador –recordamos a Chicuelo II- se hacía los vestidos con dos taleguillas y muchas veces se ponía pantalones de arenerero porque había destrozado las dos de encargo del traje de luces.
Esta discusión del máximo valor y del suicida le viene muy bien al espectáculo taurino que copa telediarios y portadas de los periódicos de papel mientras que la radio echa humo, pero hay que dejar las cosas en su sitio. Le comparan –o él lo hace- con Manolete, al que no ví, pero nadie ha dicho que tras años y años de alternativa –JT lleva ya doce- estuviera a merced de los toros y cogido todos los días. La técnica y la experiencia sirven de mucho porque son la madre de la ciencia.
Y otra vez con todo el público a favor como si todos los espectadores de Las Ventas se consideraran privilegiados por poder estar viéndole. ¡Menuda suerte poder tener una entrada!.Igual que si les hubiera tocado la lotería, lo que le dejó como parados, como absortos y quizá por eso le aplaudieron menos en el paseíllo que el día de la reaparición y quizá la ovación, rotas ya las cuadrillas, que le obligaron a recoger no fue tan rotunda . Después le protestaron los toros, le echaron para atrás uno y no hubo unanimidad en la concesión de la oreja del segundo, pero el clima de entrega total fue evidente
A su favor, hay que reconocerle : un valor increíble, rayando en lo suicida, el no mirarse después de las cuatro palizas ni tampoco después de la cornada y seguir toreando como si nada, dos toros con pitones (aunque de presencia manifiestamente mejorable) y una entrega total.
Y en su contra : falta de técnica o de sentido común, matar mal a sus dos toros (como el día 5, esta vez de un pinchazo y una casi entera tendida y al último de un bajonazo tras entregarse a los pitones, una vez que iba herido), meterse entre las astas y después tener que recurrir a la muleta en uve para que el toro pudiera salir y muchos enganhones. Y esto lo ha hecho con los toros buenos del 5 y con los malos del 15.
Hay que ver vídeos, pero enteros, de principio a fin y contar enganchones, incluso llevando el toro al caballo. Hay que ver vídeos y discutir. Hay que ver vídeos, pero completitos, y analizar. Hay que ver vídeos para descubrir la verdad (los que se atrevan)
Todo se exagera en su torno y entorno. Ni El Cordobés consiguió tanto. Los medios informativos a sus pies, pese a que los desprecia. Las orejas tras bajonazos o imperfecciones ni se le discuten, alguna de las cuales han sido manifiestamente regaladas o muy generosas. Bien es verdad que en Madrid y fuera de Madrid, torero cogido, si el toro cae rápido, torero premiado.
Todo se exagera, que si tiene tres cornadas graves, cuando –según el parte facultativo- tiene una y dos menores, con un pronóstico global grave. Hasta en la radio he oído que hizo cuatro faenas excepcionales (¿) confundiéndolo con las cuatro palizas que le dieron y en las que tuvo suerte porque lo podían haber calado pero bien. Su poco peso y estatura son providenciales.
Todo se exagera, hasta el punto que las manoletinas, giraldillas o bernardinas, en sus tres modalidades, estaban prohibidas hasta poco en Madrid me decía un buen torero y gran taurino en la actualidad tras la corrida de marras. Lo intentabas y pitada general y ahora dan las orejas por ellas.
Todo se exagera. El público tenía el objetivo de darle el rabo en su segunda actuación. E incluso el presidente, un tal Muñoz, dijo que estaba dispuesto a darlo si lo pedían (¿????). No si se lo merecía, sino si lo pedían. Y usted, ¿qué coño sabe que va a hacer el torero?. En fin, exagerando y calentando. Y claro después del bajonazo algunos lo pidieron. Victorino, siempre sabio, lo dijo hace poco : “José Tomás no torea, se arrima”. Que se lo repitan al presidente del rabo y a los ciegos que sólo quieren ver lo que quieren ver. Público desequilibrado y presidencia desacertada. Pero la sangre todo lo tapa.
Todo se exagera y hasta estoy escribiendo demasiado largo y creo que hay que hacerlo corto y más en Internet, pero hoy es necesario. Y perdonen los tomasistas que escriba así de claro. Siempre lo he hecho. Y así seguiré. Mi independencia es total. No leo más que lo que he sentido dentro de mí y así lo saco y lo escribo. Estoy avalado porque además pago la entrada mientras todos los demás críticos, de provincias o no, retirados o no, echados de emisoras o no, tienen su asiento gratuito. Que lo disfruten.
Hasta este ambiente de supereuforia ha conseguido algo inaudito : que vaya por primera vez con mi tres hijos, juntos los cuatro, a una corrida de toros. Hasta ahora como máximo habían ido dos de ellos conmigo el mismo día.
Lo que hacen los telediarios y la grey mediática en general.
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