Caer de pie como Morante y Cayetano. La feria del aniversario de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 08/06/2008
 
Caer de pie como cayeron Morante, Cayetano y los toros y torillos de Núñez del Cuvillo, con tufillo blandengue y presencia manifiestamente mejorable. La suerte que va por barrios.
Caer de pie como Morante y Cayetano.
Ricardo Díaz-Manresa
07-junio-2008

Seguimos con el añadido de la feria del aniversario, en la que toman el pelo a los abonados cautivos tras obligarles a comprar toda la serie de corridas infames y ofrecerles después carteles de adquisición voluntaria, pero no se pueden despreciar. Los tomapelos han sabido encontrar la salida para machacar económicamente al público. Llegaron los taurodeltas, las asociaciones de abonados les redujeron San Isidro, porque había demasiadas corridas, la mayoría inasumibles a priori y se inventaron, con toda la cara dura del mundo, la buena idea económica de traer después a las figuras. Y encima les está resultando bien porque el planteamiento objetivamente es bueno, aunque de pillos. O sea, cayeron de pie y tuvieron suerte.

Caer de pie como en la segunda corrida de esta feria aniversario de la inauguración de la plaza, cumpleaños que se celebra ya todos los junios. Esta vez en una llamada Corrida de Beneficencia que ni es corrida extraordinaria, ni de triunfadores de San Isidro sino una más de la serie ni de Beneficencia pero se bautiza así para seguir la tradición (¿). Un festejo más de los deltaschoperitas al que le ponen este mote. Pues Morante, vestido de peón, peor que alguno de sus subalternos, hizo de artista. Menos mal que se ha cortado el pelo, que no hace el paseíllo fumando puros al lado de malos payasos, que no se viste de canotier, ni de tanguista, ni de modelno y sale a torear. Lo mejor de Morante, creo que supervalorado al haber sequía total de artistas, es que le echa valor. Un artista que se la juega. En este tipo tan singular cabe todo. Y lo jalean, sin llegar a lo de JT y le dan orejas. Caer de pie cuando tantos millones de seres humanos caen de cabeza. Enhorabuena Morante, al que ya nadie le puede llamar en esta época tunante ni farsante. Caer de pie. Me alegro.

Caer de pie como Cayetano el día de su presentación en Madrid confirmando alternativa. Ya se sabía por los cuidos mediáticos enormes que le dispensan informadores, habladores y técnicos de imagen. Cómo cambia el mundo. Hasta hace unos años no venir a Madrid de novillero era considerado por la afición de Las Ventas como un insulto. ¡Pobre del que lo hiciera! Recuerdo a Chamaco, que se atrevió, en una de las tardes más crueles que puedan darse. Lo volvieron majara chillándole sin parar. Pues bien, a Cayetano le agradecieron su presencia como si les hiciera un favor o una distinción. Otra enhorabuena. Y después la suerte necesaria de la que tantos millones de humanos ni la huelen en su vida. Devuelven el sexto, renqueante, como toda la corrida de cuvillos porque se cayó un poquitín más y le sale uno bueno de Victoriano del Río, al que toreó solemne, elegante y despegadamente por la derecha y una serie, para olvidar, de mala, con la izquierda. Hubo oreja, claro.

Caer de pie como Julito Aparicio, que hizo cosas preciosas y desperdigadas en su primero. Quería pero su motor lo paraba. Está para corridas en plazas fáciles con torillos o para festivales. Querían que cayera de pie, pero él no puede aunque lo intente.

Caer de pie de Núñez del Cuvillo con dos tardes en 48 horas y con orejas -5 en total- para Morante, Cayetano, Perera y Talavante. ¿Cómo le dice usted cosas al tal Cuvillo, si encima hay toros, o así, que van como flechas al caballo y después se dejan desorejar?. Falta de presencia y de fuerzas son los defectos. Sí, sí, que se lo digan a los cuatro que acabo de citar. Responderán : muchos como éstos.

El que cae de lado es Castella, que quiere disparar pero se le encasqueta el arma. ¿Será verdad que torero que deja a Luis Álvarez pierde su poder de seducción y se adocena cuando no se hunde? Interesante comprobación con Castella en este 2008.

Y el que no cae es el Juli, también sin nada que contar en esta tercera feria de la temporada, tras la de la Comunidad y San Isidro. Acomodaticio y desorientado. No parece el Juli de la mirada asesina y del entusiasmo a prueba de bombas.

Manzanares, otro de los que torearon la primera de esta serie, no cayó ni bien ni mal, sino todo lo contrario. Tendrá tiempo.


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