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Nueve nombres y una oreja. El San Isidro de Dïaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 12/05/2008 |
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Tres días de fin de semana para ver la sorpresa del desconocidísimo Joselillo. Lo mejor, los toros de Peñajara del sábado de excelente presentación y comportamiento.
Nueve nombres y una oreja
Ricardo Díaz-Manresa
12-mayo-2008
Tres días del fin de semana : nueve nombres, tres ganaderías, una vuelta y una oreja. Tres carteles para el sopor y dos de ellos absolutamente impresentables para San Isidro, pero todo el mundo traga, como traga en casi todas las facetas de la vida nacional. Es la moda. Me cuentan que el bigotes desde su televisión ensalza al Fundi como nunca cuando es verdad que está mejor pero no ha dado ni una vuelta todavía y nadie se acuerda de cómo estuvo el año pasado, pero aquí nadie se acuerda de nada. Es el país de la desmemoria. De López Chaves, mejor no hablar. Es como el futbolista que es todo nervio y físico, sin otras cualidades : cuando pierde lo suyo no es nada. Y César Jiménez sufre una empanada mental, moral y artística tras su paso por el cerebro filosófico de Joselito. Fue un torero envaradito pero ligero y fresco. Fue. Veremos qué es después. Los de Ibán tampoco ayudaron, pero eso es lo menos. Lo de más es llevarse bien con los Deltas.
El sábado ayudó el cielo…a los Deltas. Todo el día diluviando y una hora antes del festejo, parón del agua y a dar un festejo baratísimo, de llenar el arca. Hay que felicitar a los Deltas-Choperitas por sus lonas, tan efectivas, y el drenaje. A priori era impensable que se diera el festejo. Que aprenda Sevilla, sin lonas, sin drenaje y con mucho cuento y nula organización. Claro, los maestrantes quieren un buen palco y la cerveza que esté fresquita, que es en general la gran preocupación de los andaluces. Mejor habría sido para los toreros la suspensión porque tuvieron la mala suerte de un buen encierro de Peñajara, de orejas, pero Manolo Sánchez, que no está para estos trotes, Eugenio de Mora, tampoco, y la voluntad y la constancia de Barrera, Antonio, no son suficientes. Hubo una vuelta al ruedo para el sevillano, que no le valdrá de nada porque su problema viene de antigüo.
El dolor de toros que siempre son los moruchos de Dolores hicieron naufragar a Fernando Robleño, y a Sergio Aguilar, de buen corte, y como el mundo es una sorpresa ayudaron al morbo para que triunfara el desconocidísimo Joselillo, que a priori nunca debió estar en los carteles. Pero encontramos a un Joselillo, dispuesto, valeroso, muy tranquilo y conocedor del oficio. Y la primera oreja.
Hay una asociación en Madrid que elabora cada año una lista negra de ganaderías. Para que no vuelvan. ¿Por qué no otra de toreros? ¿E incluso una tercera de empresarios? Hay un riesgo : sería imposible organizar San Isidro por falta de toros, toreros y empresarios.
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