Cidistas y julistas
Por Ricardo Díaz-Manresa 13/06/2006
 
Negar al Juli para ensalzar al Cid. O qué bajo está el Cid y qué técnica la del Juli. O se mereció las dos tras la mejor faena de los último, por lo menos 20 siglos, y en cambio el público quiere mucho al otro y hace regalos. Siempre los enfrentamientos. Siempre las orejas de Madrid. Siempre las discusiones vanas. Siempre las teorías que no aportan nada. Siempre el venenito. Siempre los españoles enseñando la patita.
Las dos Españas, siempre. En la política, en el toreo o donde se tercie. Negar al Juli para ensalzar al Cid. O qué bajo está el Cid y qué técnica la del Juli. O se mereció las dos tras la mejor faena de los último, por lo menos 20 siglos, y en cambio el público quiere mucho al otro y hace regalos. Siempre los enfrentamientos. Siempre las orejas de Madrid. Siempre las discusiones vanas. Siempre las teorías que no aportan nada. Siempre el venenito. Siempre los españoles enseñando la patita. No falla. Cidistas y julistas a tirarse los trastos.
 
Tras el San Isidro 06, del que poco hay que hablar porque los de Taurovent, Taurodelta o Tauroleches no se lo merecen aunque fuera mejor que los de los nefastos Lozanos, que en gloria taurina estén, hay que resaltar varias circunstancias:
 
1.- El Cid sigue siendo el torero de la afición madrileña y el Juli, de la crítica. En esto el de Velilla  ganó la partida a Ponce, al que tienen por encima del bien y del mal. Ponce es el Raúl del toreo. Puede hacer y deshacer y todos lo elogiarán o lo añorarán, lo que significa que ha entrado en el cielo.
 
2.- Tras muchos días de discusiones y lecturas delirantes, gran parte de  la crítica (o lo que sea) está cada vez está peor y tacha al Cid, que ha toreado cinco de los seis toros que le correspondieron, algunos extraordinariamente- de torero en decadencia, tras haber sido designado triunfador de San Isidro. Y 3 a 1 en orejas, que pudieron ser 4.
 
3.- Algunos neopsudoinformadores se dedican a imitar a algunos críticos muertos y se empeñan en negar la evidencia. Bienaventurados sean nuestros imitadores porque de ellos serán nuestros defectos, dice el clásico.
 
4.- El Juli es el mejor torero de todos los tiempos, una ensalada de Joselito, Belmonte, Manolote y lo más florido que hubo en los ruedos, según gran parte de la crítica (o lo que sea).
 
5.- En la faena del toro de dulce ?el mejor de la feria con diferencia- la única oreja fue una canallada, según parte de la crítica (o lo que sea), ya que se mereció las dos e incluso ?podría añadir yo- el rabo y un merengue para dar la vuelta al ruedo. Incluso uno de tribuna histórica le dijo de todo al presidente, don Trinidad, menos hijoputa, por no darle las dos.
 
6.- Se olvidan que Julián López hizo una media faena ?el toro tenía más- y que, por mucho que se cabreen, para torear como el Cid ?con la elegancia, profundidad y temple del sevillano- tienen que crecerle las piernas dos palmos y los brazos uno, algo que parece difícil. Y no intentar ser tan vulgarmente solemne.
 
7.- Y que El Cid no fue el de los tres o cuatro años anteriores -¡aquélla faena de las dos vueltas al ruedo llorando!- pero lo recordó bastante.
 
8.- El Cid torea muy bien y cae muy mal (a gran parte de la crítica, o lo que sea) y el Juli torea bien y cae mejor que torea.
 
9.- Que los apoderados del Cid ?que no se enteran- deben preguntar al del Juli qué hay que hacer para que gran parte de la crítica (o lo que sea) se ponga a sus pies y no lo apaleen. Toreó bien el sevillano cinco toros de seis y en cambio el madrileño uno y medio de seis. Saquen conclusiones.
 
Y 10.- Si comparamos la orejita a Morante por su faenita, y otras más, la del Juli debió ser triple, con rabo ?insisto-incluído. Pero el toro era de dos orejas  y cortó una de verdad..
 
La solución podría ser no leer nada ?para evitar quedarse helado o irritado-, ir a la plaza (porque de algunas televisiones hay que salir corriendo), ver lo que uno ve, disfrutarlo o repudiarlo y...bendito sea Dios.


Comentarios

Sin comentarios