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Irrepetible y genial Esplá
Por Ricardo Díaz-Manresa 23/05/2006 |
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30 años ya de genialidades y buen toreo, Luis Francisco Esplá en los carteles, Paquito Esplá en la boca de los aficionados, simplemente Esplá cuando se habla de un torero que torea tanto o más fuera de las plazas que sobre la arena.
30 años ya de genialidades y buen toreo, Luis Francisco Esplá en los carteles, Paquito Esplá en la boca de los aficionados, simplemente Esplá cuando se habla de un torero que torea tanto o más fuera de las plazas que sobre la arena. 30 años de torrente de originalidades, frases brillantes, crítico y divertido a la vez, lanzador de verdades, antisistema y hasta antisociedad, pero con el corazón de la afición en su figura y en su trayectoria.
Un tipo diferente, un torero con personalidad, un profesional que deja siempre arriba el prestigio del toreo.
Cae bien a muchos y les repatea a otros tanto. Llega a Zaragoza, la rebautiza como Zaraguasa y cabrea. Va a Pamplona y se despacha y lo quieren matar.
Se coloca la montera durante la faena, como los antiguos, y deja boquiabierta a la afición la primera vez. Se sienta en las tablas, como hacían los de antes, y deja aroma. Cuida la lidia como nadie y siempre con alguna salida para comentar. Cambia el amarillo del capote por el azul, siempre decidido y convencido. Torea más corridas que nadie. Rescata los trajes de antaño y se los pone y los luce.
Es torero pájaro, de los que no gustan mucho dejar los pies quietos, pero torea más corridas duras y hasta terroríficas que nadie. Banderillero histórico, deja pasmado a Madrid con aquellos pares saliendo disparado hacia el toro desde el otro extremo de la plaza y coloca los dos palos en todo lo alto cuando al animal no se le pasado el susto de ver a aquel bólido venir a toda velocidad hacia él. Da la vuelta al ruedo en Madrid por un tercio de banderillas, lo que han conseguido pocos. Se niega a salir a hombros tras cortar dos orejas en una madrileña de otoño y sale corriendo para que no haya posibilidad para los costaleros capitalistas. Y la afición de Madrid no entiende dejar una oportunidad de salir así de Las Ventas, el sueño de ?creíamos- todos los toreros, menos él y alguna que otra excepcionalidad. Califica de felonía cortarse la coleta en público para decir que se marcha un torero. Banderillea con los mejores de los últimos 30 años y pocos le pueden. Es imprescindible en las corridas de los banderilleros, tan modernas y apreciadas. Afirma que no se debe ir a América siempre porque hay que descansar sobre todo mentalmente. Tiene la voz aflautada y es un extraordinario conferenciante.
Resulta una máquina de ideas y, sobre todo, de frases. He vencido al sistema, declara radiante en Madrid al llegar al callejón tras un gran faena cuando las empresas le tenían preso y apartado por una cuestión administrativa de una asociación en la que intentó defender a los compañeros profesionales.
Es independiente. No se casa con nadie. Artista fuera de los ruedos, pinta, ama las Bellas Artes. No se corta un pelo cuando hay que largar. Genial para decir que las cornadas se las llevan los que tienen mucho valor y se arriman mucho y...yo ni lo tengo ni me arrimo, pero lleva cornadas, vaya si las lleva. Matador lidiador, matador banderillero, matador hablador, matador actor, nadie puede aguantar tantos años sin una afición desmedida y un cuidado físico intenso. Banderillear durante 30 años, cuando tantos se cansan tan pronto, es una heroicidad. Y decir lo que uno piensa, guste o no, es la máxima valentía. El cenit de la independencia.
Escribo de memoria y me viene cantidad de estampas y actitudes de golpe de Luis Francisco Esplá. ¡Vaya ser humano este Paquito!. Encima es torero de dinastía, criticón de todo lo que se ha perdido, entre ellos la magia de los toreros. Tiene un hijo que quiere ser torero, pero señala que no es ni un proyecto, solamente un boceto.
Con este bagaje de rotundo creativo, quizá irrepetible, no se le puede pedir que corte orejas todos los días pero se ha puesto y se pone el mundo por montera ?nunca una frase tan apropiada- cada vez que sale el sol.
O sea, un ser humano de los que hacen mucha falta porque defienden a sus semejantes, es buen profesional, siente profundamente lo mejor del toreo, no pasa desapercibido, dice lo que los demás no se atreven y nos hace la vida más feliz. Guste o no, nunca te deja indiferente.
Repito lo escrito: genial e irrepetible Esplá.
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