Lo que queda de fallas, nueva opinión de Paco Delgado
Por Paco Delgado 26/03/2008
 
Dos toreros, Ponce y El Juli, poco toro y mucho público, claves y notas destacadas de las primeras ferias importantes de la temporada.
avance Tras la celebración de las primeras ferias importantes de la temporada, varios son los puntos que quedan claros en este primer tramo de una temporada que apenas ha comenzado.

En primer lugar es palmario que dos son los diestros que siguen al frente del pelotón. O tirando, de verdad, del carro, como gusta decir a los de la pelota. Enrique Ponce, brillante en sus actuaciones de principio de año en América, inmenso en sus actuaciones en Olivenza, Atarfe y Ubrique y poderoso y antológico en Valencia, ha demostrado que por él no pasan los años sino como un barniz que va dando sucesivas capas de experiencia y magia a su toreo, sorprendiendo temporada tras temporada al no descubrírsele techo.

Junto al de Chiva El Juli es el otro matador que ha demostrado, a base de capacidad, garra y pundonor, ser un verdadero número uno, sobreponiéndose a un par de temporadas de indeterminación e indefinición.

José Tomás, fiel a un estilo, su estilo, ha dado una de cal y otra de arena. Majestuoso y grandioso en La Magdalena, en las fallas anduvo confuso y sin sitio, pese a que derrochó voluntad y ganas, También en Málaga gustó aunque ya a costa de un primer percance.

Tras ellos sólo aparece Miguel Angel Perera, siempre aguerrido y dispuesto, espléndido en Castellón y Olivenza, sin material apropiado en Valencia y esforzado en Las Ventas. Siempre ha dejado la impronta de querer ser y estar preparado para ello.
Por el contrario, El Cid, apagado y espeso, Talavante, desaparecido y Manzanares, inédito, han sido la cruz de la moneda y se esperaba mucho más de ellos. Cayetano alarmó en Castellón por su fragilidad pero en Valencia se le vio mucho más decidido y preparado, siendo todavía una incógnita.

De los novilleros Alejando Esplá ha sido la gran sorpresa y junto a él se posicionan como los habituales de las grandes ferias los albacetenses Rubén Pinar y Juan Luis Rodríguez, distintos y complementarios -¿una nueva pareja de Albacete?- y el espigado castellonense Abel Valls.

Otras de las evidencias que deja este arranque es el deplorable nivel ganadero. De siempre se ha dicho que a torero grande toro chico, pero lo de este principio de año roza lo inadmisible. Al menos en estas ferias tenidas como de responsabilidad. Tanto en La Magdalena como en fallas, al llegar las figuras el toro prácticamente ha sido sustituido por un remedo sin fuerza, trapío, casta ni pitones ¿Ese es el camino? Equivocado, en todo caso, por que los aficionados han respondido de manera masiva y los llenos se han sucedido en estas primeras ferias de la campaña, evidenciando que la gente quiere toros. Pero toros, con todos sus atributos y peligro. Otra cosa es tomar el pelo al público. Que al final se cansa. No lo echemos otra vez a la calle.

Comentarios

Sin comentarios

avance
 
avance
 
avance