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Tirando de pico. Anecdotario taurino de Francisco Picó
Por Francisco Picó 11/02/2008 |
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Joselistas y Belmontistas.
En el segundo decenio del pasado siglo, cuando la vieja Europa se debatía en una cruel y horrible confrontación, la llamada Primera Guerra Mundial, en España había otra guerra, pero esta tenía otro signo, era entre joselistas y belmontistas.
Era una guerra sin más consecuencias que discusiones, en plazas de toros, cafés o en las calles, pero sin sangre afortunadamente.
En cierta ocasión Joselito el Gallo viajaba camino de El Puerto de Santa María donde tenía que actuar dos días más tarde.
Al llegar a una conocida venta antes de llegar al Puerto, ordenó al chófer detener el vehículo.
Al entrar en el establecimiento dos hombres, carreteros de profesión, sostenían una acalorada discusión y estaban a punto de llegar a las manos. Se trataba de un joselista y un belmontista.
Joselito intervino, primero para aplacar los ánimos y luego para preguntar a uno de ellos.
¿Pero usted los ha visto torear?
Yo no, pero éste tampoco.
¿Y usted, usted los ha visto torear?
Varias veces a los dos, repuso Joselito.
¿Y quien le parece mejor? preguntó el joselista.
A mi me parece que Belmonte es mejor, dijo Joselito.
El joselista rapidamete le espetó.
"Usté e un poyo de pran pringao. Usté e un señorito que entiende de toros, pero e en chuletas, así está la afisión".
Joselito lejos de molestarse, tuvo la siguiente ocurrencia.
Miren, dentro de dos días, el domingo, los dos torean en el Puerto. Yo les invitó a la corrida. En el hotel que hay en las cercanías de la plaza, en recepción, habrá un sobre con dos entradas para ustedes, y así podrán dirimir quien es mejor.
B ien entendido, añadió Joselito que el lunes a esta misma hora les espero en esta venta para charlar sobre el asunto.
Imaginen la sorpresa de los dos carreteros cuando sentados en el tendido comprobaron quien era el que los había invitado.
Cuando al día siguiente llegaron a la venta se fundieron con Joselito en un abrazo de admiración y gratitud.
Momentos después el joselista un poco cariacontecido expresó su pesar.
Joselito le preguntó. ¿Pero por qué?
Porque ahora como éste, mi compañero, también se ha hecho joselista ahora no tendré ya con quien discutir.
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