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Pura burla, artículo de Juan Posada
Por Juan Posada 21/01/2008 |
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Algunos lo tienen por genial y raro... Practica un toreo indescriptible, abundante en ademanes desafiantes. Luego, muy escaso en técnica, torería y arrestos, suele hacer reír al respetable...
Hace unos cuantos días el torero más clásico y artista de España, Morante de la Puebla, reapareció en Plaza México. Triunfó y payaseó en el paseíllo... Alternó con Rodolfo Rodríguez «El Pana», entrado en años, con precedentes chuflescos...
Algunos lo tienen por genial y raro... Practica un toreo indescriptible, abundante en ademanes desafiantes. Luego, muy escaso en técnica, torería y arrestos, suele hacer reír al respetable...
Morante, cada día más exótico, se presentó con su cuadrilla en la plaza capitalina en un automóvil de época, al estilo de Joselito y Belmonte. Su traje enlutado y el capotillo de paseo negro, como el manto de una Dolorosa, tétricos.
En imitación de El Pana hizo el paseíllo con un habano encendido, costumbre exhibicionista del azteca. Por cierto, el «manito» hizo el desfile con una tupa, manta multicolor mexicana, colgada al hombro. El sevillano, tampoco se ciñó el capotillo de lujo: un cachondeo. Debe saber que los antiguos sí lo hacían.
El español cortó dos orejas y salió a hombros; su compañero resultó herido sin demasiada gravedad, tras dejarse un toro vivo y escuchar los tres avisos... Morante de la Puebla, con lo bien que torea, no debe prestarse a estas charlotadas. La acción de hacer el paseo en una plaza tan importante como es la Monumental mexicana con un veguero en la mano, es una grave falta de respeto al público, a la profesión y a sí mismo. El toreo es muy serio y esos alardes lo envilecen.
Más información en la web http://www.larazon.es
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