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Entomasados, nuevo artículo de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 21/01/2008 |
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La avalancha informativa de la pasada temporada sobre José Tomás sigue en los albores del 2008. Es el eje mediático. Y lo es más todavía cuanto más desprecia o ignora a los de emisoras y periódicos. Lo mismo hacía Curro Romero.
Entomasados
Ricardo Díaz-Manresa
21-enero-2008
A lo que se ve, se oye, se escucha y se lee, seguiremos entomasados en el 2008. O sea, con José Tomás como eje informativo, sin que los demás cuenten mucho. Él no cuenta –de hablar, de conceder entrevistas, de tener trato con los informadores- nada pero los medios informativos están a sus pies. Cuanto más los desprecia o ignora, más atención le dedican. He escrito –y me reitero- que la avalancha de noticias sobre José Tomás, en el 2007, verdaderas, falsas, exageradas etc. fue una inyección positiva para el espectáculo taurino que anda siempre en los lindes de la marginalidad informativa. Pero una cosa es esa y otra la justicia.
José Tomás es un caído de pie. Más vale caer en gracia que ser gracioso, y gracioso no será –bueno, no es- pero caer en gracia ha caído y mucho. Sólo conozco dos casos anteriores de toreros mediáticos, con harta injusticia, como fueron los de Antonio Bienvenida y Curro Romero, especialmente el de Camas. Lo de Benítez fue otra cosa bien distinta.
Escribí entonces que a unos pocos les tocaba la lotería una vez en la vida y a menos todavía dos veces mientras el resto de los mortales se quedaba viéndolas venir. Pues bien a Curro le tocaba todos los días. Es el único torero lotero que he conocido. Después va José Tomás.
Haga lo que haga, en contra o a favor del aficionado, torear o no con televisión, crear fechas especiales para que pueda actuar sin cámaras, José Tomás está en las voces y en las plumas de la grey que habla y escribe y que no se plantea otra cosa que José Tomás.
Las últimas semanas he asistido, atónito, a que el programa taurino de la televisión pública le haya dedicado dos programas íntegros al que toreaba en plazas de segunda toros de tercera. Es decir, a José Tomás, mientras en los anteriores programas se metía a dos o tres de los que llevaron el peso de la temporada y apenas si se les veía torear. Vamos, que hemos contemplado a José Tomás, corrida a corrida, lo que me hubiera parecido bien si hubiese habido un trato proporcional con los otros, mientras la gesta en Bilbao de El Cid, el de la oreja de oro y el equipo de hojalata, apenas si la vislumbramos. Y esta sí que se merecía, opino humildemente, un programa. El entomasado de televisión tuvo el aderezo opinativo de seis personas, de las cuales sólo dos dijeron algo. Las otras cuatro aportaron lo que se resume en una palabra : nada. Pero había que rellenar la ensalada y completar una hora de programación.
En fin, entosamados estuvimos, entomasados estamos y entomasados –me temo- estaremos. Todo sea a mayor gloria de este espectáculo impar que se conoce por toreo.
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