Toros sin sol ni moscas ni frío polar, opinión de Carlos Bueno
Por Carlos Bueno 16/01/2008
 
Acaba de comenzar el año y ya se han celebrado tres festejos, tres corridas glaciares. La época de sol y moscas está obsoleta, pero la Fiesta quiere calor y color, y además necesita una obligada pausa entre temporada y temporada que provoque que se desee especialmente el inicio de la siguiente.
No seré yo el defensor a ultranza de la tan manida expresión “toros con sol y moscas”. No, al contrario. Uno siempre ha pensado que ya es hora de que la Fiesta se modernice, que entre de lleno en pleno siglo XXI ofreciendo comodidad a los aficionados de siempre y facilidades y atractivos a los advenedizos. La época de sol y moscas ya pasó a la historia. Pero ni calvo ni tres pelucas.

Ya se han celebrado -este pasado fin de semana- tres festejos, en alguno de ellos con temperaturas bajo cero. ¡Qué horror! Dicho con todo el respeto y admiración hacia los actuantes, pero ¡qué horror! No entro en la situación personal de cada torero de los que actuaron en estos festejos, no es esa la cuestión. La cuestión es no crear una oferta artificial. La cuestión es no mermar el descanso invernal de la temporada para que no merme el interés y la impaciencia por ver comenzar una nueva.

Toros bajo cero. Sólo imaginarlo ya me provoca rechazo. Me estoy acordando que tengo que cubrir la tempranera feria castellonense de La Magdalena de este 2008 y ya me tiemblan las piernas. Me viene a la cabeza la alternativa de Paco Ramos, nevando, hace tres años por las mismas fechas y en la misma plaza. Me dan ganas de salir corriendo a El Corte Inglés a comprarme unos calzoncillos de camales largos, como los que usaban los vaqueros. Felpados. Ande yo caliente... Y eso que para el ciclo de Castellón todavía queda más de un mes, conque las corridas del fin de semana pasado... te diré tango. Tuvieron lugar en la plaza toledana de Illescas, a la fresca, sin mucho más calor en la granadina de Atarfe, y en la murciana de El Bójar–Beniajam, con un tercio de entrada en cada una de ellas.

No, no defenderé yo a las asquerosas moscas en los toros, pero hay fechas más oportunas para organizar festejos que el inicio de año. No hay que hinchar artificialmente una temporada ya generalmente dilatada en exceso. Corridas interesantes en fechas oportunas; esa es la clave. Calor en el ambiente y color en los tendidos. De momento no me queda más remedio que salir raudo y veloz a El Corte Inglés, no sea que con las rebajas se acaben los calzoncillos de cuello alto.


Comentarios

Sin comentarios