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Comienza ¿un año apasionante? Opinión de Carlos Bueno
Por Carlos Bueno 08/01/2008 |
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Comienza 2008. Será un buen año. A todos los niveles, al menos eso espero y deseo. Sobre todo en el aspecto taurino.
2008 será un buen año, sí. ¿Por qué? No lo sé, no estoy seguro, pero lo será. Quizá porque sumando todas sus cifras el resultado es 10, número redondo, y a la vez la suma de las dos cifras del 10 es 1 ¿qué mejor número que 1? El 1, impar, el primero. No sé, pero a veces me pierdo en esas tonterías, y pienso que funcionan, o que deberían hacerlo. Es una manera de intentar ser positivo, de ver el vaso medio lleno, de aferrarse a cualquier circunstancia que motive esperanza.
2008 será un gran año taurinamente hablando, ya lo verán. Y no porque la suma de sus cifras acabe siendo 1, sino porque el escalafón de matadores da motivos para ser optimista sin miedo a equivocarse. Entre los consagrados, Ponce, El Juli y El Cid defenderán con uñas y dientes su estatus ganado a pulso. Entre los que intentan el abordaje, si no es que alguno de ellos ya lo ha conseguido, Castella, Perera, Talavante y un recuperado Manzanares, sin olvidar a Juan Bautista, seguirán empujando con fuerza para desbancar de la poltrona a los primeros. Que nadie pierda de vista a César Jiménez.
No me olvido de José Tomás, de Morante y de Cayetano. Que nadie me malinterprete, pero es que éstos, por diferentes circunstancias juegan en otra liga: porque tienen un arte muy particular, porque no tienen demasiado arte pero ponen los pelos de punta, o porque son más guapos que Paul Newman. Lo cierto es que son tres toreros que han caído en gracia.
No importa si luego hacen temporada completa o no. No importa si acaban lidiando siempre las mismas ganaderías. No importa si alguno de ellos no pisa las plazas de mayor exigencia, si verdaderamente lo hace midiéndose a los compañeros en mejor momento, si torea en feria o por el contrario en fechas especiales diseñadas bajo sus imposiciones. No importa si no permiten que la tele muestre su tauromaquia al resto de mortales y se cierran en banda negándose tajantemente a ser televisados (por cierto que ahora que la televisión pública nos ha dejado de la mano, no estaría mal que se dejasen retransmitir por otras cadenas y que con ello se pudiese demostrar el tirón que tiene la Fiesta cuando la oferta es atractiva). Ya lo dice el refrán: más vale caer en gracia que ser gracioso. No es esto un reproche. Dichosos ellos que pueden rentabilizar su enigmático misterio.
Sí, 2008 nos depara una buena temporada, con otros muchos matadores, además de los ya mencionados, que suponen una gran esperanza para los aficionados; con la cabaña de bravo en un momento magnífico, y con un interés creciente por la Fiesta a todos los niveles que desborda lo imaginable y desquicia a los más antis, que, eso sí, saben cómo hacerse notar.
2008, el año que suma 1, será período electoral, y en nuestras manos, en las de los votantes, está pedir obligaciones y explicaciones a quienes elegimos. Que no lo olviden ellos, que dependen de nosotros.
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