El Tino y Pacorro
Por Ricardo Díaz-Manresa 25/04/2006
 
Ha muerto El Tino, Vicente Blau, el torero valiente y decidido de mi niñez y juventud, que en su modestia arrebataba a las masas, al que tantas veces ví en Cartagena  ?lo tengo muy estudiado y valorado en su dimensión limitada- y en plazas de la provincia, su feudo, junto con la de Alicante, su plaza fuerte.
Ha muerto El Tino, Vicente Blau, el torero valiente y decidido de mi niñez y juventud, que en su modestia arrebataba a las masas, al que tantas veces ví en Cartagena  ?lo tengo muy estudiado y valorado en su dimensión limitada- y en plazas de la provincia, su feudo, junto con la de Alicante, su plaza fuerte.
 
Lo que ha cambiado el toreo, que toreros modestos ?como esta pareja, que no podían llegar a las grandes ferias y que de hecho nunca llegaron- eran auténticos ídolos  y fueron figuras regionales pero de verdad,  tenían seguidores a miles, llenaban las plazas de su influencia y despertaban el entusiasmo a raudales. Auténticos ídolos para los suyos, con partidarios convencidos, discutidores por El Tino, Vicente Blau, y Pacorro, Francisco Antón, en un ambiente muy apasionado. Esos eran el Tino y Pacorro y eso consiguieron, de lo que no pueden  presumir  algunos de los que hoy matan ?muchas veces inexplicablemente-  80 corridas.
 
Conozco muy pocos casos de toreros que no traspasaron las fronteras de su lugar de nacimiento y próximas con tanta personalidad y carisma. Ahora mismo no me viene ninguno a la memoria. Quisieron a muchos en sus pueblos ?Marcos de Celis en Palencia, Antonio Rojas en Albacete, El Hencho en Córdoba, Raúl Sánchez en Talavera y un larguísimo etc- pero ni de lejos la pasión de este Tino y este Pacorro que volvían locas a las masas, quizá porque tuvieron la suerte de ser pareja,  con estilos antagónicos, el artista contra el valiente, el arrebatador con el pausado, el decidido con el cerebral. En fin, dos toreros distintos y los dos buenos. Ocupando el sitio con autoridad sabiendo hasta donde llegaba su valía.
 
Todo esto, que yo sentí y viví cuando me estaba haciendo aficionado, lo he vuelto a revivir y  disfrutar al tiempo que lamentaba la muerte de Vicente Blau El Tino, del barrio de Santa Cruz de Alicante. La vida es implacable y se va llevando a los que nos enseñaron a vivir, pero el ejemplo de Vicente y Francisco no nos lo quitará nadie. Tampoco los buenos ratos ni el recuerdo hermoso de El Tino y Pacorro.


Comentarios

Sin comentarios