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El iconoclasta, nueva opinión de Paco Delgado
Por Paco Delgado 27/12/2007 |
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Felipe Garrigues ha publicado un libro en el que pone el dedo en varias llagas.
Felipe Garrigues, abogado, escritor, aficionado práctico, ganadero, bohemio, al cabo, acaba de publicar un nuevo libro en el que pone a caldo y en solfa a buena parte del mundo de los toros. Y con razón.
Se queja de que se vive de espaldas a la realidad y sin querer saber que ha llegado el futuro. El taurino no se ha percatado de que estamos ya en pleno siglo XXI y sigue aferrado a los planteamientos decimonónicos de un espectáculo que tiene que seguir el compás de los tiempos si quiere sobrevivir. Y aunque sea, precisamente, su carácter arcáico lo que le da un valor especial y hasta añadido, esa patina antigua, y por tanto misteriosa para tantos, debe ser preservada y asegurada desde la base del negocio, que no es otra que el toro. Un toro acometedor y bravo, que asegure la emoción -no sólo estética- y que obligue al torero a someterle antes que a torear ?bonito?.
Lo del arte y el toreo ?güeno¨y eterno, no deja de ser, en el mejor de los casos, pura retórica. Y lo que hace falta es, como en cualquier faceta de la vida, trabajo e iniciativa.
Hay que introducir el marketing y la publicidad en las ¿empresas? taurinas, cuyo concepto de la actividad empresarial, en la mayoría de los casos -afortunadamente siempre hay excepciones que confirman la regla- es buscar el mayor beneficio posible con la menor inversión.
No se hace nada por acercar a los jóvenes a las plazas y estas se caen en muchos casos también de puro viejas sin que nadie cambie un ladrillo.
También sería conveniente que la información taurina, al margen de que se la sacase de la cueva, fuese dirigida al público y no sólo a los profesionales. Etcétera.
Son sólo algunos ejemplos -se podría escribir un grueso volumen, y alguien lo tendrá que hacer, señalando todo lo que hace falta para que la fiesta de los toros siga teniendo vigencia y clientela- y Garrigues, el iconoclasta, como firmaba muchas de sus colaboraciones periodísticas, pone el dedo en varias llagas.
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