No es la guillotina, nuevo artículo de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 23/12/2007
 
El mundo taurino asiste impasible ante las campañas de los que quieren estrangularlo. Cada día se multiplican los movimientos en contra. Este artículo, escrito en clave irónica, es una voz más denunciando lo que se avecina.
No es la guillotina
Ricardo Díaz-Manresa
23-12-2007


No es la guillotina que se nos viene encima sino una serie sumada de casualidades.

Es una casualidad que TVE no transmitiera ni un festejo en la temporada del 2007.

Es una casualidad, insólita, pero una casualidad.

Es una casualidad que parlamentarios teóricamente españoles hayan formado un grupo antittaurino en el Parlamento español..

Es una casualidad que determinadas televisiones, alguna del lodazal del llamado corazón, den fuerte a lo taurino.

Es una casualidad que la información taurina desaparezca como contenido obligatorio de RTVE.

Es una casualidad todo lo que ha pasado y pasa en Cataluña contra el espectáculo taurino.

Es una casualidad todas las voces de los animalistas por ?dicen- el pobrecito toro.

Es una casualidad todas las manifestaciones con pancartas que hay en ese sentido.

Es una casualidad que los que se horrorizan con la sangre del toro aplaudan la sangre de tantos niños abortados.

Es una casualidad los artículos que tenemos que leer contra la llamada Fiesta.

Es una casualidad las amenazas de sacrificar todas las camadas si había un solo animal con determinadas enfermedades.

Es una casualidad que las pestes asolen determinadas zonas de bravo.

Es una casualidad cómo se debate en el Parlamento europeo el tema de los toros.

Es una casualidad las palabritas contra el toreo de la llamada ministra de Fomento.

Es una casualidad que aumente cada año un antitaurinismo muy activo.

No se preocupen. Son casualidades sin importancia. Coinciden pero nada más. Se refuerzan y multiplican pero no es una campaña. Son posturas para salir en los medios de comunicación.

No se preocupen. En cuanto caiga la guillotina y nos corten el cuello no podremos valorar si eran casualidades o no. Sigamos mirando a que caiga la breva.


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