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Pepín Liria, procesionista torero
Por Ricardo Díaz-Manresa 19/04/2006 |
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Sucedió en la Semana Santa de Cartagena. El espada de Cehegín portó el trono de la Virgen del Amor Hermoso por la mañana, hasta mediodía, y toreó por la tarde en Murcia. Desde las diez y media de la mañana hasta la una de la tarde, metió el hombro, y después se fue a la capital, a 43 kilómetros, con el tiempo justo para descansar algo y ponerse el traje de luces. Todo un detallazo.
O procesionista y matador. O costalero torero. Ahora que hemos dejado la Semana de Pasión, me gustaría contar una experiencia de Pepín Liria. Sucedió en la Semana Santa de Cartagena. El espada de Cehegín portó el trono de la Virgen del Amor Hermoso por la mañana, hasta mediodía, y toreó por la tarde en Murcia. Desde las diez y media de la mañana hasta la una de la tarde, metió el hombro, y después se fue a la capital, a 43 kilómetros, con el tiempo justo para descansar algo y ponerse el traje de luces. Todo un detallazo. O sea, cambió no la seda por el percal, sino la túnica de portapasos cartagenero por el vestido. Se lo dije y me contestó : así va a ser, pero añadió su mente torera : más duro será el jueves en Sevilla con los victorinos. O sea, ni con la túnica puesta dejaba de pensar en el toro.
Hace poco tiempo donó un capote de paseo a la Cofradía cartagenera del Resucitado y prometió venir a procesionar a la Virgen el Domingo de Resurrección. Y lo ha cumplido. Y además dice que quiere actuar el día de la inauguración de la nueva plaza de toros de Cartagena (siempre que se den prisa y no sea ya abuelo). Hay, por cierto, buenas perspectivas para que los cartageneros tengan pronto coso multiusos.
La vinculación de los toreros a las Cofradías de Semana Santa es tradicional, sobre todo en Andalucía y especialmente en Sevilla : los Ordóñez con la Esperanza de Triana, los Miura con la Macarena, los Vázquez con la de San Bernardo, Paula en Jerez con el Prendimiento, los Bienvenida en Cartagena con los Californios y también Ortega Cano con sus paisanos procesionistas y un larguísimo etcétera.
Pero lo de Pepín -la mañana en la procesión y la tarde en la corrida- me parece nuevo, aunque no lo sea. Y, desde luego, de admirar, por lo que quiero dejar constancia del gesto. Cortó tres orejas en La Condomina por la tarde y otras tantas por la mañana. Día completo. Tenía detrás ?cuidándolo- a la Virgen del Amor Hermoso.
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