Que vuelva la competencia, nueva opinión de Paco Delgado
Por Paco Delgado 21/11/2007
 
La reaparición de José Tomás y su repercusión mediática debería servir de espoleta para que explotase una sana competencia con quien ahora es el amo del cotarro y que no debería quedarse en un cruce de declaraciones. La fiesta lo agradecería.
Que la temporada de 2007 fue, si no extraordinaria, sí buena en términos generales, parece claro.
Se dieron muchos festejos, la genmte acudió a las plazas, los toros se cayeron mucho menos, hubo toros buenos y con clase, con ganaderías muy en forma como Fuente Ymbro, Zalduendo, Jandilla... Victorino, que ha seguido su línea....Toreros que pelearon cada tarde en busca de éxito y que cuajaron una excelente campaña: El Juli, El Cid, Manzanares... Alejandro Talavante, aún con intermitencias, demostró de lo que es capaz y Miguel Angel Perera se reveló como el diestro más capaz y con mejores y mayores perspéctivas de los de su generación. Y, naturalmente Ponce, un año más demostrando su inmensa capacidad y sus muchas cualidades, pese a que los primeros en el escalafón fueron diestros a los que con esfuerzo se podría considerar como figuras, pese a su muy respetable y honesta trayectoria. El Cordobés y El Fandi, cuyos números se fundamentan en plazas de segunda y tercera categoría, habiendo toreado mucho varios otros de los mal llamados toreros medíaticos, como Jesulín y los hermanos Rivera Ordóñez, a quienes ha beneficado enormente su habitual presencia en los programas de cotilleo.

Fue también la temporada de la reaparición de José Tomás, que llegó en un momento muy oportuno y en el lugar más adecuado.
Una reaparición que, pese a todo lo que se ha dicho y escrito no tuvo una gran trascendencia en sí para la historia de la tauromaquia - muy pocos festejos, plazas no de primera ni ferias de especial relevancia o responsabilidad, numerosoa percances, poca entidad de los toros, etc.- pero que sí puede dar pie a un fenómeno que siempre ha sido muy positivo para la fiesta: la competencia.

A lo largo de la historia, las etapas más productivas han llegado cuando ha habido dos toreros que han mantenido una competencia entre ellos: Antonio Ruiz ?Sombrero? y Juan León, Lagartijo y Frascuelo, Bombita y Machaquito, Guerrita y Mazzantini , Belmonte y Joselito, Manolete y Pepe Luis Vázquez, Manolete y Arruza,
Litri y Aparicio, Luis Miguel Dominguín y Antonio Ordóñez o la que mantuvieron en los años sesenta El Cordobés por un lado y toreros como Paco Camino, El Viti y Diego Puerta por otro.

Pero desde que apareció Ponce, y pese a que cada año se le oponía algún nombre -Rincón, José Miguel Arroyo, Jesulín, Rivera Ordóñez, el mismo José Tomás durante los últimos años de la década de los noventa del pasado siglo-, el dominio del torero de Chiva ha sido tal y tan grande que prácticamente no hubo competencia.
Ahora parece que se puede volver a presenciar ese duelo entre esas dos distintas concepciones del toreo y que podría provocar un inusitado y, desde luego, favorecedor interés por la fiesta.

Al socaire de las ya famosas, torpes y malinterpretadas declaraciones del torero madrileño en Méjico ha surgido la llama de un larvado duelo que, inteligetemente, como es norma en Ponce, no ha querido que trascendiese a los medios sensacionalistas y espera que se resuelva en el ruedo, que es donde deben resolverse las pendencias entre toreros.
Por el bien de la fiesta, una competencia entre tan dos grandes toreros, más allá de escarceos verbales, sería muy de agradecer.

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