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Sigue la regeneración, nuevo artículo de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 15/11/2007 |
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Tras el aire fresco de la COPE, ahora viene el de RNE, mi casa querida. Otra decisión que hacía falta.
De los tres de la radio, ya han caído dos. El año pasado fue el de la COPE sustituído por Rafael Cabrera. La cadena de los obispos, como la llaman despectivamente, abrió el fuego y escribí entonces que tenía que seguir este cambio en un medio tan vivo que, sin embargo, estaba tan anquilosado. Y algo más.
Tras el aire fresco de la COPE , ahora viene el de RNE, mi casa querida. Otra decisión que hacía falta y que se pedía a gritos, pero hay personajes que tienen suerte y amistades y se creen intocables. Aguantan, se ensoberbecen, pero siempre acaban en la calle de una patada en el trasero.
Ahora llega Adolfo Rodríguez Montesinos a dirigir Clarín y yo me alegro porque Adolfo es un muy buen profesional, muy experimentado en el medio y que objetivamente tiene más cualidades que los anteriores directores de Clarín, entre los que me incluyo. A saber: es veterinario, periodista y ganadero (las tres cosas hace muchos años) y un radiofonista con larga biografía y muchos éxitos. Sabe de toros como el que más, conoce el mundillo como el que más presuma, tiene una voz estupenda y muchísimas horas de micrófono. Y la sabiduría periodística de un joven cincuentón llegado hace muy poco a esta Cofradía. O sea, que ya quisiera este currículo para mí, que me considero buen profesional y con mucho olfato periodístico. Y un buen organizador de programas, especialmente informativos. Creo que RNE ha acertado. Rafael Cabrera llegó a la COPE, con mucha afición a los toros, mucha sapiencia de historia de la tauromaquia pero sin bagaje periodístico-profesional, pero el cambio era obligado. Así que Adolfo lo tienes todo para salir por la puerta grande. Tu triunfo me alegraría tanto como si fuera mío personal.
Queda ya solo el del bigote, que lleva dos siglos ?XX y XXI- torturándonos (sobre todo al que lo escuche) y haciendo daño continuo al espectáculo, pero es más listo y no saldrá a patadas como el conocido por palabrero y, encima, engallado estando en la cuerda floja.
Hace tiempo que vengo dudando si escribir algo sobre el del bigote bellamente artístico. Toma ya. No me considero su compañero para nada, pero ?como adelanto- me gustaría recordar que las medallas de oro de Bellas Artes distinguen a las personas o entidades que hayan destacado en la creación artística y cultural o hayan prestado notorios servicios en el fomento ?palabras mayores, con mayúscula- del Arte, la Cultura y la conservación del Patrimonio. O sea, lo contrario que éste. Yo de Ponce la devolvía por humillación comparativa. Ponce y unos cuantos que la han recibido con todos los honores y merecimientos. Se va a quedar en medalla de oro -¿de oro?- con minúscula.
Seguiré con el tema si es pertinente. Pero me alegro de que el aire fresco y, sobre todo, limpio siga ocupando la radio. Los nuevos polanqueros tienen la palabra.
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