Las américas en cantidad, nueva opinión de Carlos Bueno
Por Carlos Bueno 06/11/2007
 
Las modas también cambian en el torero. No hace tantos años sólo un puñado de matadores hacía las américas, ahora muchos toreros atraviesan el Atlántico para seguir toreando sin dar un respiro al cuerpo.
Hace relativamente poco tiempo, pocos años, la campaña americana era aventura en la que no todos los matadores se adentraban. Al contrario, ir a hacer las américas era privilegio de los más afortunados, generalmente como premio al interés despertado en la temporada española. Con todo y con eso, las figuras no solían abusar del calendario invernal en tierras trasatlánticas y sólo hacían el paseíllo en plazas muy concretas, en las de más renombre y categoría.

Pero todo cambia, y el mundo taurino no parece resistirse a la nueva era de la copiosidad y la abundancia. Ahora gran parte del escalafón tiene la oportunidad de hacer sus pinitos en los países taurinos americanos, incluso de firmar una buena cantidad de contratos, coyuntura que aprovechan para anunciarse en los lugares más recónditos y de impronunciables nombres del continente, aún a pesar del evidente peligro que existe en muchas zonas azotadas por guerrillas y sublevaciones. Se ha perdido selectividad en favor de masificación. Ir a torear a América ya no es excepción sino norma.

Algunos dicen que al otro lado del charco los toreros no están tan bien pagados como aquí, pero en el pecado llevan la penitencia. A más oferta mayor reajuste de precios, es ley de comercio perfectamente aplicable al caso. Imagino que allá pasará lo mismo que acá, que en las plazas de categoría habrá un dinero razonable y en las plazas de pueblo habrá lo que habrá.

Ahora, muchos toreros importantes, después de un año frenético y prácticamente sin descanso, empalman una campaña con la otra sin cesar de sumar festejos. Yo siempre entendí el toreo como algo meditado, saboreado, sentido, selectivo, y esta moda de la cantidad por la cantidad no acabo de entenderla. El torero debe descansar para meditar, repasar, mejorar, incluso para coger fuerzas y ganas de seguir jugándose la vida. Lo otro es trabajo de contable, de funcionario, muy respetable pero alejado del arte.

El invierno es para recoger trofeos, que cada vez hay más matadores que no pueden saborear la recompensa de sus éxitos y entremezclarse con sus seguidores porque están sumando cifras en aquel inmenso jardín que cantó Nino Bravo, pese a que muchos de los rincones donde se anuncian nuestros representantes no son precisamente el edén que hizo Dios.


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