| |
La corta memoria, nueva opinión de Paco Delgado
Por Paco Delgado 18/10/2007 |
| |
El Gobierno vasco acaba de dar luz verde a un nuevo proyecto de Reglamento Taurino que impide la asistencia a los toros a menores de 16 años que no vayan acompañados por adultos. Eso es fomentar la fiesta.
Con lo que está cayendo por ahí arriba, el Gobierno vasco se entretiene en plantear un nuevo reglamento taurino específico para aquella autonomía. Lo cuál en sí no tiene nada de especial ni de raro, puesto que todo lo que sirva para mejorar y revitalizar el espectáculo taurino es digno de aplauso y apoyo. Aunque también haya quien piense aquello del divide y vencerás...
Pero, bueno, lo más significativo de este nuevo proyecto del Reglamento de Espectáculos Taurinos para la Comunidad Autónoma vasca, aprobado por el Consejo Vasco de Espectáculos, es que en su articulado se recoge que ningún menor de 16 años podrá ir a los toros si no es acompañado de un adulto. Una norma que nos devuelve a la dictadura, no de Franco, sino a la de Primo de Rivera, cuando, ojo, en 1927, se decidió que los menores de catorce años no estaban preparados para presenciar una corrida de toros.
Los legisladores vascos, casi un siglo después, no se acuerdan de la pretendida evolución que les mueve, en sentido figurado y en la más dramática realidad, en otros campos, y su autoproclamado espíritu revolucionario olvida una de las más famosas consignas surgidas de lo que fue el germen de la progresía, el mayo francés del 68, cuando los seguidores de Danny ?El Rojo? dejaban para la posteridad -y para el personal de limpieza del Ayuntamiento de París- aquello de ?prohibido prohibir?.
Una vez más se demuestra que su memoria es corta y se equivocan en un planteamiento que podría ser muy beneficioso para la fiesta de los toros, tan necesitada de medidas de promoción y fomento, y en la que uno de sus principales males es la falta de renovación de aficionados.
Si los miembros -¿habrá también que incluir aquí miembras?- del Consejo Vasco de Espectáculos hubiesen planteado esa nueva normativa, en vez de prohibir su asistencia, aprobando, por ejemplo, descuentos especiales a los menores de esos 16 años que fuesen acompañados por adultos que expliquen y aclaren a los jóvenes qué sucede en el ruedo y porqué, a buen seguro que hubiesen sido largamente aplaudidos. Y los toros tendrían, además de otra fuente de ingresos -los precios actuales echan para atrás a no pocos potenciales espectadores que todavía no disponen de un sueldo-, una nueva vía de formación de aficionados entendidos y que sepan de qué va esto. Que falta hace.
Comentarios
Sin comentarios
|
|
|
| |
|
|