| |
El francés está de moda, artículo de Carlos Bueno
Por Carlos Bueno 11/10/2007 |
| |
El triunfo de Juan Bautista en Madrid intensifica el interés que ya había suscitado entre la afición a lo largo de toda la temporada y refuerza el buen momento que en Francia vive la fiesta, una fiesta indudablemente mundial pero que siempre será nuestra fiesta nacional, por mucho que algunos que se las quieren dar de progres pretendan matizar la acepción.
El francés está de moda. Y no me estoy refiriendo ahora a Eurodisney ni a Estrasburgo ni al Mont Blanc. El francés está de moda en las plazas de toros. Al cuasi consagrado Sebastián Castella, de Beziers, se le une en interés general Juan Bautista, de Arles, que ha protagonizado una temporada más que importante con triunfos relevantes en plazas como Bilbao o ya en Madrid por San Isidro, y por supuesto en las de su tierra gala.
Pero lo de esta vez en Madrid ha significado un golpe definitivo para su carrera. El pasado sábado la plaza de Las Ventas le vio triunfar con total rotundidad. Dos orejas y salida a hombros entre el reconocimiento general y la convicción de que refrendaba lo que venía apuntando a lo largo de toda una campaña que ha resultado trascendental después de haber permanecido tres años retirado. Juan Bautista se sube así al carro de los nombres con más expectación del momento, los de interés creciente.
Buena noticia para la fiesta nacional, que así se llama nuestra fiesta de los toros quieran o no algunos compañeros de la Cadena Ser. Porque la fiesta de los toros es nuestra, es española, y afortunadamente la exportamos a otros muchos países que la acogieron y acabaron por engrandecerla. Dice el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, que nacional significa ?perteneciente o relativo a una nación, y natural de ella, en contraposición a extranjero?.
El otro día, Zabala de la Serna recordaba que según definió Eugenio d'Ors en 1943, lo de ?ser nacional? quiere decir que ?se trata de una fiesta que nace de una fuente popular y espontánea de un grupo humano, que encuentra ahí la expresión inconfundible de su carácter?. Y ese grupo humano es España. Ese grupo humano fueron todos aquellos españoles que se identificaron con los toros e hicieron la fiesta suya. Españoles de Cataluña y vascos, navarros y andaluces, castellanos y valencianos, lo acepten o no los demás. No se trata de una opinión sino de historia, de cultura.
Y la fiesta nacional habla también francés, y me alegro. Los toros en Francia gozan de excelente salud, y la aparición de nuevos atractivos autóctonos, como Juan Bautista, fortalecerá más si cabe el espectáculo. Me comentaba el otro día un reconocido banderillero, que en el país vecino los toreros se sienten valorados, que sus triunfos tienen recompensa porque cuando suceden los vuelven a contratar, que la afición es tremendamente respetuosa, que sale el toro íntegro y serio, pero que pagan muy bien, y que ellos, los toreros, se crecen ante tal cúmulo de circunstancias.
En demasiadas plazas españolas se ha perdido el respeto al toro, y sin él, la fiesta entra en una espiral de falta de seriedad que lleva al descrédito. ¡Estaría bueno que acabásemos teniendo que tomar ejemplo de los franceses! De momento el francés está de moda.
Comentarios
Sin comentarios
|
|
|
| |
|
|