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Aquí hay cizaña, nueva opinión de Paco Delgado
Por Paco Delgado 10/10/2007 |
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Uno de los programas estrella de Tele Cinco sigue aprovechando cualquier ocasión para maldecir contra los toros. Ahora aprovecha unas desafortunadas declaraciones de José Tomás para poner a caldo a Ponce.
Tele Cinco sigue demostrando que su idea de lo que es televisión difiere bastante de lo que se supone como objetivo de este medio, informar, formar y entretener, y se dedica casi exclusivamente a hurgar en lo más bajo y zafio de una sociedad que no debe estar tampoco muy en sus cabales cuando proporciona a la citada cadena una audiencia que le permite seguir perseverando en el dislate. Y eso que uno de sus programa estrella es de los que más información da sobre toros. Aunque sea sesgada y malintencionada. Pero no es menos cierto que ello ha servido para que varios toreros hayan tenido a lo largo de las últimas temporadas un elevado número de contratos y sigan estando más o menos en los planes de empresarios y organizadores de ferias y festejos.
Y a propósito de unas declaraciones de José Tomás en Méjico, desafortunadas, todo hay que decirlo, pero también sacadas de contexto y, desde luego, malinterpretadas, el repelente presentador de aquel programa de sobremesa, aprovecha para esparcir veneno en torno a uno de los diestros que menos motivos ha dado a la pandilla de carroñeros y alcahuetes que elaboran dicho bodrio para aparecer en el mismo: Enrique Ponce, aireando y dando pábulo y bombo a la supuesta opinión del torero de Galapagar que piensa que tiene una concepción del toreo distinta a la de Ponce, subrayando que el de Chiva arriesga poco o nada y que nunca traspasa determinadas líneas que llevan consigo la posibilidad de cogida.
El toreo, en su concepto moderno, y hay que hablar de ello a partir de Belmonte, se basa en un juego de movimientos que implican llevar al toro por donde quiere el torero y no al revés. Plantarse impávido ante el toro y esperar que el animal lleve la iniciativa supone, claro, mucho más riesgo que conducir la embestida hasta el vaciado total de la misma, agotando así la resistencia de un animal que de otra forma se crece y termina por obligar al torero a ir por donde el animal disponga.
Que el concepto de José Tomás implica más riesgo es obvio. Y también procura más emoción pues la sensación de riesgo es mucho mayor y evidente, y la posibilidad de cogida tan cierta como que esta temporada, en apenas una docena de actuaciones, el torero madrileño ha cobrado casi todos los días.
Pero la ciencia lidiadora se ha ido puliendo y perfeccionando desde hace siglos para que sea el torero quien domine la situación y, sin merma de la emoción -inherente al toro y que no debe nunca ser eliminada-, crear belleza con una serie de movimientos rítmicos, acompasados y sujetos a determinados patrones que terminen por doblegar a la fiera. Que es lo que hace Ponce, y desde hace casi veinte años, y en todas las plazas y ferias importantes y de responsabilidad del mundo. Y no sin riesgo, por otra parte. Sólo que su enorme facilidad para torear hace que esa sensación de riesgo no se perciba desde el tendido. Pero existir, existe. Vaya si existe. Aunque para los del puto tomate el riesgo estribe en saber con quien le puso los cuernos una pedorra de salsa rosa a un chulo de putas de corazón de basura.
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