Más esperanzas, nuevo artículo de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 08/10/2007
 
Fin de semana con la gran sorpresa en Madrid de Juan Bautista en el lado bueno y otro petardo de Adolfo Martín en la parte opuesta. Pero más ilusiones con otros toreros de buen corte a los que hay que ver...
Más esperanzas
Ricardo Díaz-Manresa
08-octubre-2007

Esto de perder la esperanza no es bueno porque en el toreo siempre brotan hojas hasta en otoño. Lo hemos visto en Sevilla, Curro Díaz. En Madrid, Juan Bautista. En Zaragoza, Paulita y Serranito. Y hay otros toreros como Luis Vilches y Sergio Aguilar, a los que echan a los leones, cuando les dejan algún pitón que aprovechar, y así no puede ser. Son toreros, no gladiadores, que requieren corridas toreables, no terroríficas, que quedan para otros toreros del corte de López Chaves, Encabo, Liria, Rafaelillo, Padilla y demás.

No hay que perder las esperanzas salvo que quieran estrellarlos. Uno de excelente calidad, el murciano Alfoso Romero, lo masacraron al ponerlo en Sevilla y Madrid con gayumbadas duras, aunque ahora intente resucitar y lo consiga si sigue toreando así.

El suceso de estos otoños primaverales ha sido Bautista, con triunfo grande en Madrid. Toreo ligerito, rápido y limpio que ha dado de sí todo para encandilar Las Ventas. Esta sí que es una nueva esperanza. No fue mala la temporada suya desde San Isidro pero nunca daba el do de pecho. Muchos pases y pocos para recordar. Veloz, fácil y poco sabroso. Ahora puede ser diferente siempre y cuando repita lo de Madrid.

Mención especial para el rejoneador Diego Ventura, con una temporada importantísima, que lo coloca detrás de Hermoso y por encima de todos los demás.

También, en la acera opuesta, ha habido deserciones, la más importante la de Adolfo Martín, que sigue lidiando mucho en Las Ventas y no se sabe por qué. Han sido más los fracasos que los triunfos y es habitual de San Isidro y Otoño. Nos lo encasquetan siempre. Y creo que se merece un descanso para que vuelva a encontrar lo que tiene en casa. Menos Madrid y más pueblos. Y más toros como aquel que se comió a Encabo en la feria de la Comunidad de hace relativamente poco y desde entonces Luis Miguel no ha sido el mismo. Más toros de éstos y menos petardos.

Queda mucho de Zaragoza y todo Jaén. Que las nuevas esperanzas sigan surgiendo y que los otoños sean primaverales. Lo necesita el toreo.





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