Confirmaciones de otoño, nuevo artículo de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 02/10/2007
 
En las ferias de San Miguel y de Otoño confirman su buena presencia Perera, El Cid, Salvador Vega, Uceda, Curro Díaz y Nazaré. Los otoños casi siempre son buenos.
Confirmaciones de otoño
Ricardo Díaz-Manresa
02-octubre-2007

Los otoños son tiempo de sorpresa hasta el punto que hay toreros de otoño; o sea, los que están bien o sólo están bien cuando comienzan a caer las hojas. Hay toreros de primavera, que después se diluyen. O de verano, que encuentran su forma cuando el calor ya se nota. En este otoño del 2007 no ha surgido ninguno, pero han confirmado su presencia unos pocos reclamando que los tengan en cuenta para el 2008.

Por ejemplo, Sevilla, donde he estado en su feria de San Miguel. Una confirmación de que no puede ser, y es una pena, se ciñó en el cuerpo de Aparicio. Había estado missing varias temporadas y parecía que en ésta resurgía y levantaba la cabeza, pero en Sevilla pegó el cante. Y es normal : no había visto un toro, quizá, en los últimos años, quizá seis u ocho y, claro, se asustó. Era el único ruedo donde tenía que confirmar su resurrección y lo que vieron los sevillanos fue un petardito, con lo que su esfuerzo en placitas no le va a valer para nada. Lamentable que un torero de arte, con los pocos que hay, se diluya de esta manera cuando hace falta.

En cambio, Curro Díaz, artista también, hizo que la Maestranza vibrara. O sea, otra confirmación, que empezó por abril en Las Ventas, con una salida por la puerta soñada y, después, se perdió en San Isidro. Bien es verdad que su toro de la vuelta era un toro de oreja y que la hubiera ganado echándole más corazón, pero hay el motor que hay. Los sevillanos ?ellos son así- se conformaron con detallitos preciosos, con cartelitos para soñar. En Sevilla gustan más las tapitas que los platos rematados y profundos.

Lo de Perera es confirmación profunda. Está arrollador desde agosto. Se le ve la seguridad, la profundidad y el poderío del torero que está en celo, en el momento más dulce, al que le embisten todos los toros, menos los de Alcurrucén que fueron muy malos. Un placer verlo. Los sevillanos lo premiaron pero no sé si lo saborearon.

El Cid en su línea de siempre, con todo a favor ?ánimo, seguridad, voluntad, técnica- desde Bilbao y para confirmar su gran temporada mientras que Salvador Vega hace esfuerzos para subirse al carro, le echa ganas y quiere confirmar que está ahí otra vez. Y el otro salvador, Cortés, se queda sin confirmar nada en la de San Miguel y espera el milagro del 12 de octubre, en corrida de único espada en la Maestranza. Difícil lo tiene.

Llegan los ecos de Madrid del triunfo de Uceda Leal y no se confirman ni César Jiménez ni Tejela que pueden dejar el circuito en cualquier momento. Siempre quedan detrás los que arrean, como Nazaré, ávidos de acaparar puestos y de apartar a los que los tienen.

Otoño precioso en Sevilla y en la temporada española, donde los toreros que estuvieron bien desde marzo lo siguen estando.






Comentarios

Sin comentarios