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Julio y Agosto, ¿qué?, nuevo artículo de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 05/09/2007 |
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Pocos recuerdos nos dejó ese gran trozo de la tarta taurina que son julio y agosto. Destacan la gesta de El Cid en Bilbao y el movimiento mediático que crea José Tomás y sus cogidas.
Julio y Agosto ¿qué?
Ricardo Díaz-Manresa
05-agosto-07
Pasó julio, pasó agosto y ¿qué pasó?. Tengo entendido que Zabala padre y otros críticos tenían la costumbre de no tomar notas y sólo reflejar en las crónicas lo que había retenido el corazón y la cabeza. Y eso exactamente voy a hacer yo de las ferias de primera y algunas muy populares de segunda, reflejar lo que recuerdo de estos dos meses, aunque habitualmente, en los toros y en la vida, soy muy minucioso y lo apunto casi todo. Demasiados datos, quizá.
Demasiado ?sin quizá- encierro lo de San Fermín. Mucho más tiempo televisivo para dar lo mismo en el mejor de los casos. Lo positivo : hubo dos cadenas de televisión, en lugar de la de siempre, y espabilaron. ¿Para qué?. La Cuatro para promocionar a sus presentadores, el de Money, Money, el impresentable y repulsivo venezolano etc. Era la primera vez que iban a Pamplona, no tenían ni puta idea de nada y, con suerte, decían vaguedades o que todo era muy bonito y emocionante o rotundas idioteces. Y la Primera también, como la Jato y cía, que encima descubrió un niño que no sabía ?y era lógico- ni el significado de algunas palabras y que resultó tan especialista de encierros como yo obispo de Mondoñedo. En fin, ampliados horarios, había que rellenar con muchos comentarios, sorprender con ?novedades?, enchufar entrevistas estúpidas y directos que no aportaban nada. Vimos también a una mosca cojonera futbolística, sin gracia, pegado al del cohete exclusivamente para incordiar estilo payaso y demostrar su desconocimiento del tema. Muchos despliegue de medios para lo mismo. Actividad por la actividad para epatar con sólo ese fin. Y algunos comentaristas, sobre todo el del nefasto bigote levantino, demostrando que hasta este año el encierro se lo pasaban durmiendo.
Por la tarde, combinaciones baratitas ?del que han copiado otras ferias de relumbrón- y dos o tres carteles para lavar la cara. Se habló mucho de Rafaelillo, torero modestísimo. Fue bueno ver la feria por televisión y hubiéramos sido felices sin oir los comentarios. ¿Para cuándo dos vías distintas : sonido ambiente y locución?
Valencia hizo una feria rara con mucha morralla, con los carteles buenos muy adelantados. Fue más gente y quedó el recuerdo, sobre todo, de Tomás Sánchez, al que nadie hace caso.
En Santander, la del Florentino divino, cristalino, extrafino, ¿dañino?, con pocos carteles redondeados y sin triunfos inolvidables. Sólo inolvidable para los gañoteros (de gañote) que se pasan gratis veraneos magníficos y magnifican la feria. Todos utilizan la pólvora del rey?
Los primeros años de San Sebastián fueron atractivos por la novedad pero, una vez visto lo visto, la afición decae. Les cuesta un mundo llenar la plaza y aunque ?acartelaron? mejor que los demás, que dirían los ignorantes discípulos de la Facultad, entre que el toro que sale no atrae y las sustituciones estuvieron a la orden del día, no fue feria para recordar. Discusión orejera sobre José Tomás, en su única aparición en las grandes ferias, con la Segunda y Tercera División como sus campos preferidos.
Como la de Bilbao ?salvo la enorme gesta de El Cid- con carteles escaparate estilo Pamplona y otros francamente malos. Y lluvia y mal tiempo. Y parón de El Juli, ?importantísimo? en todas partes para los discípulos menos aquí que es donde había que estarlo.Y pocos llenos aunque más entradas vendidas que el año anterior.
En Mälaga cogió el toro a José Tomás, sin cornada, y, en Linares, con ella. ¿Dónde no lo coge?. Está siempre por los aires como en otro tiempo los novilleros principiantes
Que me cuenten los palmeros, que cada vez hay más, para qué sirvieron julio y agosto : las figuras cogiendo todas las sustituciones que pueden ?caso insólito- tras implantar la costumbre de años anteriores de ir a los pueblos y a las portátiles.
Poquitos recuerdos, poquitos.
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