El Cid no existe, nuevo artículo de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 17/08/2007
 
Pasan muchas cosas raras con el Cid. No lo tienen en cuenta o le quitan méritos.
EL CID NO EXISTE
Ricardo Díaz-Manresa
17-agosto-07

No existe o parece que no existe para una mayoría de críticos, o lo que sean. Les preguntan por la temporada y se acuerdan, entre los consagrados, del gran técnico de ingeniería, el Juli, al que muchos adjetivan como importante, siempre, él o sus faenas, pero siempre importante. Me acuerdo de que un día de la de abril pregunté en Sevilla a Ortega Cano por su ánimo de cara a su compromiso por la tarde en la Maestranza y me respondió ?Voy a estar importante?: Me pareció una chorrada y me reí.

Como quiero ser un periodista que intenta hacer las cosas bien y no pide nada a nadie y se limita a decir sí o no a las cosas que le ofrecen ?y, como remate de la filosofía, así me ha ido- busqué entonces en el diccionario lo de importante : que importa o que es importante. No encaja con esta moda : primero porque El Juli importa sobre todo a los especialistas y a unos cuantos ?sin exagerar- ya que no llena una plaza y, segundo, puede que algún día haga algo importante pero no todos, porque en ese caso sería un genio, lo que parece que no son ni él ni mi paisano Ortega. Se puede conseguir algo importante pero no estar importante. Se es, no se está.

Si siguen preguntando a los neoinformadores y algunos viejos, profesionales o no, pondrán en el grupo a Ponce, el gran arquitecto, el que encuentra agua siempre donde no hay, el de los avisos diarios. Se acordarán de Castella, el legionario francés, el gran valiente., el muchospases . Y de entre los jóvenes destacarán a Talavante, la gran esperanza, a Manzanares hijo, el del empaque, a Cayetano, el de Armani que se viste horrorosamente de banderillero combinando dos colores horribles cuando se juntan : morado y negro, y hasta a Gallo, que últimamente y sólo últimamente está cantando algo.

¿Y El Cid? No existe o parece que no existe. Yo lo defiendo aunque no lo conozco, pero es injusta esta actitud. No sé si es simpático o antipático. Feo sí es y quizá por eso no guste a determinados críticos. Torear bien sí que torea, quizá ahora el que mejor lo hace -¡cuidado, no que sea el mejor torero!; cosas distintas- y que ha hecho de lo mejor en los últimos 30 años, especialmente lo de Madrid de cuatro o cinco temporadas. Pues nada, como no es físicamente atractivo, ni da la talla de la elegancia y va a su aire ?tampoco lo dirigen demasiado bien a mi entender- lo ningunean siempre que pueden y le ponen toda clase de pegas. Sólo el otro día en el Puerto que le hizo cara a José Tomás lo endulzaron un poco. En fin, no todos en la vida tienen suerte para todo.

Y ahora llega el gesto de Bilbao, el 25, con lo de Victorino, triple compromiso porque lo de Victorino está como está. Lo tiene crudo. Si se le va un pie le darán sin misericordia. Y si lo hace bien dirán que si esto o si lo otro. En Bilbao y con los victorinos de ahora, tiene poco que ganar y mucho que perder. No sé sus estrategas qué piensan pero, como en otras tantas ocasiones pueden equivocarse. Es un torero que ?está escrito- no cae bien a muchos escribidores. Sólo queda rezar por él. Yo lo haré.

Claro, que el 95 por ciento del escalafón se cambiaría por el de Salteras. Menudo torero profundo. Menuda izquierda quebrada e interminable. Menuda figura del toreo.



Comentarios

Sin comentarios