La ilógica taurina. Artículo de Carlos Bueno
Por Carlos Bueno 03/08/2007
 
La Feria de Julio arrojó un triunfador indiscutible: Tomás Sánchez. Pero la ilógica del organigrama taurino le impedirá rentabilizar el éxito como la lógica debiera imponer. Es sólo otro caso más dentro del río revuelto en que se ha convertido la Fiesta en los últimos tiempos, ¿verdad César Jiménez?
Acabó la Feria de Julio y parece que con ella pasó el grueso de la temporada. No es así. Atrás quedaron Fallas, Abril, San Isidro y San Fermín, casi nada, pero queda mucho por delante. Quedan ferias del norte y del sur, la arena plomiza y la reluciente como el sol. El toro grande y el de las hechuras bonitas. El toro que, en unas y otras plazas, propicia el éxito y también hiere, como esta pasada semana han herido desde Cádiz hasta Francia pasando por Madrid.

Acabó Julio, que supuso un éxito rotundo para un valenciano que anda luchando temporada tras temporada por acaparar mayor atención. Triunfó el año pasado, y todos nos preguntábamos si era cuestión de suerte. Repitió actuación y volvió a dejar un grato sabor de boca. No era casualidad. Ahora Tomás Sánchez ha ratificado los augurios de nuevo. Es momento de que confíen en él, de que le den cancha, de que toree con más asiduidad. Sería lo lógico, pero no va a ser fácil.

Tomás contará con dos hándicaps. El primero no estar respaldado por un apoderado importante que forcejee por él, y el segundo, que las ferias que quedan por delante, las del norte y las del sur, tienen los puestos copados desde hace demasiado tiempo. No parece ni lo más lógico ni lo más justo, quizá sea más cómodo para los empresarios anunciar con mucha antelación las combinaciones de sus carteles, pero al mismo tiempo, esa circunstancia resta alicientes, los de ver a nuevos nombres que van surgiendo a lo largo de la temporada y los de dar cabida a quienes con sus triunfos merecen mayores atenciones.

Las pocas ocasiones de que dispondrá Tomás Sánchez serán las de sustituir a compañeros heridos, las víctimas del toro del norte y del sur, las víctimas de un verano como siempre saturado de festejos y por lo tanto con un chorro de damnificados. El apoderado del torero valenciano deberá andar rápido y listo para coger esos puestos. De lo contrario, de poco habrá servido el éxito de Julio, sólo para asegurarse un puesto en las Fallas del próximo año.

Nunca es grato sustituir a un compañero herido, pero la fiesta es así, unos las firman y otros las torean. Sin ir más lejos, esta pasada feria ha sido ejemplo de ello. César Jiménez, a pesar de ser el triunfador rotundo la pasada temporada en Valencia, no fue contratado, y entró en la feria por la vía de la sustitución para acabar siendo uno de los dos únicos matadores, junto a Tomás Sánchez, que abandonó la plaza en hombros. Bueno, lo de César Jiménez es otro caso de ilógica taurina. Sigamos soñando que los triunfos sirven para hacer justicia, aunque los sueños, sueños sean.


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