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Cosas de Julio. Opinión de Carlos Bueno
Por Carlos Bueno 27/07/2007 |
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Acaba de cerrarse la Feria de Julio de Valencia y ya podemos hacer una valoración ajustada de lo que ha sido un serial en el que sólo dos matadores han salido a hombros, curiosamente el primer y el último día del ciclo.
Por lo pronto, llama la atención la desigualdad manifiesta que han exhibido en general los encierros lidiados en esta ocasión. Casi 100 kilos de diferencia ha habido entre novillos de un mismo festejo, y lo que es peor, casi 200 kilos entre toros de la misma corrida. No es lógico ni oportuno para una plaza de primera categoría ni para una feria que pretende seguir siendo referencial.
En el mismo apartado ganadero, también hay que recalcar que las divisas más ?comerciales?, que han desplazado a otras más duras anunciadas tradicionalmente, hablando en general no han dado el juego esperado, salvo la de Jandilla, que afortunadamente sustituyó a la de Joaquín Barral en el arranque de feria. Del mismo modo, hay que especificar que han salido astados con posibilidades a los que no se les cortaron las orejas, unas veces por impericia de sus matadores y otras por fallos estrepitosos con el estoque.
En el apartado artístico hay que resaltar varios nombres. Cronológicamente el de César Jiménez, otro que entró vía sustitución y triunfó una vez más, el de Pepe Moral, novillero sevillano con aroma de torero de futuro, el de Miguel Tendero, con una concepción artística muy personal e interesante, y por supuesto el de Tomás Sánchez, que volvió a demostrar que está vivito y coleando con una solidez impropia en quien torea de uvas a peras. Sería una injusticia no darle más cancha. Triunfó en la última de feria, casi en el tiempo de descuento, y fue declarado triunfador absoluto del ciclo con todo merecimiento.
¡Ojo!, porque además hubo un apunte con la firma de Manzanares, que dejó sobre nuestro albero los mejores derechazos del ciclo. Muchas veces es preferible el apunte de un buen artista, que la obra de un? de uno menos artista.
Por cierto, que en esta feria ha quedado claro que los valencianos han toreado muy bien pero han estoqueado mal, y no sólo los Ponce, Barrera y Califa, también José Calvo, Ángel de la Rosa y hasta Óscar Sanz. Todos ellos hubiesen cortado más orejas de haber ejercido de buenos matadores.
No quisiera dejar de lado el tema presidencial. Una vez más ha quedado patente una diversificación de criterios en el palco demasiado notoria en un coso de la importancia del nuestro. La solución no es fácil, pero, errores aparte, que los ha habido y gordos, sería oportuno que los presidentes se sentaran a analizar en profundidad sus actuaciones y sacasen conclusiones que sirviesen para aproximar juicios. Por cierto que he echado de menos mayor presencia en la lonja de Agustín Colomar que, siendo el único presidente que no representa al cuerpo nacional de policía, ha estado a la altura del nombramiento una vez más. En un mundo de simbologías, él es quien, de algún modo, representa al aficionado, y siempre lo ha hecho con seriedad y rigurosidad; buena cosa para una plaza de categoría.
Por otra parte, que no se me olvide: Pablo Hermoso de Mendoza sigue siendo el rey a caballo. Para el rejoneador navarro de pidió incluso el rabo tras una faena épica e inolvidable.
Pero la Feria de Julio ha supuesto mucho más de lo acontecido en la arena. Me refiero a que durante el serial ha sucedido un cambio importante en materia taurina valenciana. Fuera del ruedo, doña Carlota Navarro Ganau legaba el testigo como diputado de asuntos taurinos a don Isidro Prieto Giner. Dicen que la primera impresión es la que cuenta, y yo, que no conocía hasta la fecha al nuevo diputado, me la he llevado muy buena de él. Es hombre amable y educado, aficionado a los toros -condición oportuna aunque no indispensable para ocupar el cargo- y parece que llega con ganas de empaparse de todo, de conocer la Fiesta por dentro, de gobernar, de dirigir, no de imponer. Me consta que es hombre que escucha antes de tomar decisiones, y siempre he defendido que es más sabio quien más escucha, no quien más habla. Así es que repito que la primera sensación es grata, satisfactoria, esperanzadora. Ojalá esa impronta se ratifique en el futuro.
Ya ven, la Feria de Julio 2007 ha dado para mucho más de lo que a simple vista se puede percibir.
CARLOS BUENO
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