| |
Esplá is different. Artículo de Carlos Bueno
Por Carlos Bueno 17/07/2007 |
| |
Las cornadas nunca llegan en buen momento. A Esplá, con casi cincuenta duros años a las espaldas, lo ha reventado un toro de Valverde en Francia, un percance que puede marcar los últimos momentos de la carrera de un maestro singular.
Ninguna cogida, ningún percance, ninguna cornada me deja indiferente. Cada vez que algún torero resulta cogido me pregunto el dolor que sentirá, cómo sucederán los instantes posteriores a la cornada, el desconcierto primero en la enfermería, y sobre todo me cuestiono cómo transcurren los días después. Si se trata de un famoso las interminables visitas seguro que llegan a agobiar, y si por el contrario todavía es un desconocido seguro que echa de menos que las visitas lleguen a agobiar.
Me pregunto qué pensarán cuando comienzan la rehabilitación, qué pasará por su mente cuando intuyen que pronto volverán a sentir cerca la mirada y el aliento de un toro, que pronto tendrán los pitones del animal a escasos centímetros de una piel recién suturada, de una carne que sólo unos días antes resultaba abierta por los pitones de otro toro.
Las cornadas son parte de la Fiesta; dignifican la tauromaquia y mitifican al torero. Me atrevería a afirmar que las cornadas son necesarias, y aunque sea un tópico, nunca llegan en buen momento. No, ninguna cogida me deja indiferente, pero he de confesar que la que acaba de recibir el maestro Esplá me ha dolido especialmente. A los 49 años las cornadas todavía llegan en peor momento. Porque Esplá está hecho un chaval, sí, pero un chaval de 49 años, ni uno menos. 49 años conviviendo con el toro, con el miedo, con las preocupaciones, con la preparación exhaustiva.
Desde que hace 31 años tomó la alternativa, el de Alicante se ha forjado en mil batallas, con todo tipo de divisas, especialmente con las más duras y complicadas. A Esplá le tengo un cariño especial. Mi abuelo le adoraba y yo heredé de él ese sentimiento. A Esplá se le quiere por lo que significa, por ser auténtico, por ser ilustrado e investigador, un erudito, por lo que hace y, sobre todo, por cómo lo hace. Esplá is different.
Y a Esplá lo ha reventado un toro en Francia, en Ceret. El pasado domingo uno de los temibles toros del cura de Valverde le perforó el pecho, le partió la cara y le destrozó los testículos. Literalmente lo pudo matar y casi lo hizo.
No sé si a punto de cumplir los 50 es justo que un hombre siga abocado sin remedio a lidiar los hierros más indeseables. No sé qué tiene que seguir demostrando Esplá con media centena de duros años a la espalda. Ni siquiera sé si es culpa del sistema o suya. No lo sé. Tampoco sé si a estas alturas un percance tan grave le dejará mella. Si fuese así le sobrarían los motivos. Sólo sé que le deseo una rápida y satisfactoria recuperación. Su tauromaquia es tan clásica como diferente a la del resto del escalafón. Su personalidad es única. A mi no me tiene que demostrar nada más. Lo hecho, hecho está, que no es poco ni fácil. Así es que haga lo que haga, le seguiré adorando.
Comentarios
Sin comentarios
|
|
|
| |
|
|