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El ejemplo de los sanfermines, artículo de Carlos Bueno
Por Carlos Bueno 10/07/2007 |
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La retransmisión de los encierros de San Fermín están siendo un éxito de espectadores y un ejemplo de que todo se puede reinventar. En la lucha por las audiencias, las dos cadenas desplazadas a Pamplona han impuesto un cariz didáctico a sus emisiones del que estamos saliendo beneficiados los televidentes.
Yo no sé si es el capotillo de San Fermín o una manta morellana lo que impide que sucedan multitud de percances cada día en los encierros de Pamplona. Como diría mi abuela: ?no pasan más desgracias porque Dios no quiere?. Y lo podemos comprobar a diario en directo en dos cadenas de televisión, TVE y Cuatro.
Dos cadenas que pugnan por la hegemonía en audiencia, y para ello luchan cada cual con sus armas; la experiencia por un lado, y la infraestructura técnica por otro. Lo cierto es que con esta rivalidad ganamos los telespectadores, que recibimos más y mejores imágenes e información más detallada y ampliada.
Con todo lujo de detalles hemos podido comprobar que existe una incuestionable similitud entre algunos ritos y tradiciones del toreo y del encierro. El rezo antes de comenzar, el miedo y el valor que van unidos, la concentración, el deseo de suerte entre los compañeros, el respeto al toro, el temple cuando se hacen bien las cosas, la ayuda al que sufre un incidente, la felicitación. Una vez di tres naturales a una becerra, y en otra ocasión un novillo de Cebada Gago me pisó los talones durante unos metros en un encierro. Las dos situaciones me provocaron una emoción casi inexplicable, y aún siendo tan diferentes, ambas tuvieron el fondo común del subidón de adrenalina que produce la cercanía del animal bravo. Me imagino lo que supondrá cambiar la becerra y el novillo por el torazo de Pamplona y la satisfacción que puede provocar triunfar en el San Fermín de la plaza y de la calle.
No se trata de comparar dos estilos de fiesta tan diferentes, ni de medir méritos o valores. Se trata de vivir el toro en toda su amplia gama de posibilidades, de compatibilizar calle y plaza y de unirlas bajo el denominador del respeto al animal y a las personas.
Lo están haciendo bien las televisiones, sobre todo Cuatro, que es la cadena que mejor está enlazando las dos tradiciones, la de correr y la de quedarse quieto. Sería bueno que a la fiesta de la plaza le diesen ese cariz didáctico que han sabido darle a los encierros ambas cadenas de televisión. Por cierto que se trata de la retransmisión más seguida en todo el mundo por el canal internacional de TVE. Además multitud de televisiones de todo el mundo cubren tan singular evento año tras año, y cada vez son más las acreditaciones solicitadas para grabar en Pamplona. Sólo el canal Cuatro ha desplegado más de treinta cámaras, y los presentadores-comentaristas-colaboradores desplazados por ambas cadenas se cuentan por decenas.
Siempre lo he dicho: los toros tienen interés, pero es fundamental que lo que se retransmita se haga bien. Si está demostrado que se puede hacer bien, ¿por qué hacerlo mal?
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