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Feminizar las plazas, nuevo artículo de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 02/07/2007 |
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Se estudia la influencia del gran número de mujeres que van a las plazas de toros
FEMINIZAR LAS PLAZAS
02-julio-07
Ricardo Díaz-Manresa
Las plazas, como ya todo en la vida de este siglo, están feminizadas. Que no afeminadas. Feminizar es llenarlas de mujeres. Afeminar es tomar la condición femenina alguien que no lo es por naturaleza. Pocas toreras, pocas, pero muchas mujeres, muchas. Las plazas se feminizaron ya en aquellas experiencias ?deleznables, por cierto- de Jesulín de Ubrique en sus conexiones con bragas y sujetadores al viento y bien que pagó aquellas gracias el torero templado, aburrido, ventajista y sin imaginación que ha sido siempre.
Otros dirán que están amariconadas. No lo sé. No entro en ese juego. Lo que sí están ?por estas u otras causas- es mucho más fáciles. Seguramente las mujeres le han quitado la dureza de antaño y las han llenado de dulzura. ¿Resultado? Hay poca exigencia, mucho premio regalado y un lío tremendo.
Se exhiben en el callejón palmoteando ?cosa que hasta hace poco no se había visto y del que se han contagiado algunos hombres, supongo que no profesionales que eran los que estaban en esos callejones acompañados de algún que otro discreto invitado- y en el tendido, quizá con las entradas de sus padres u otros familiares -me refiero a las muy jóvenes, ya que siempre hubo buenas aficionadas- en grupos, sonriendo mucho, con cara de no saber qué es aquello ?unas cuantas, no todas, naturalmente- pero muy activas para gritar y sacar los pañuelos o agitar almohadillas, muy dadas a entrar en la pequeña juerga que muchas veces se origina en las plazas.
Este es un tema peliagudo porque es la costumbre de este siglo ?siglo que es de ellas y de los emigrantes- y no hay quien lo pare. Y ocurre absolutamente en todas los estamentos, profesiones, lugares, diversiones etc.de este mundo.
Estoy esperando que nos obliguen a ejercer la paridad en las plazas de toros. La paridad : esa magna e injusta imbecilidad que da o quita, no por tus méritos e inteligencia, sino simplemente por tu sexo. En esta España injusta, que siempre lo es, o había discriminación negativa (y por tanto repudiable) o la hay positiva (igualmente repudiable).
A los que nos gusta la justicia por encima de todas las cosas, estamos listos, pero esta es la España que tenemos. La realidad es que las plazas están feminizadas. Juzguen si esto puede ser malo o bueno y, hasta el momento, qué es.
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