Algemesí. Octava de feria. Casi lleno. Sabado, 27 de septiembre de 2008
 

Cinco novillos de Guadaira, bien presentados y buenos en general.

El rejoneador Ribeiro Tellez: oreja
Juan Luís Rodríguez: oreja y oreja
Román Pérez: silencio y oreja


Interesantes novilleros, interesantes novillos. Los de Guadaira salieron al albero con el trapío que merece Algemesí. Hechos, rematados, no hace falta que sean más ofensivos. Salvo el que salió en tercer lugar, muy escaso de raza, la novillada tuvo casta y ofreció posibilidades para el triunfo. Para ser perfecta le faltó un ápice de fuerza, sobre todo al segundo, que otra cosa fue lo del último, que mermado de facultades por una inoportuna voltereta siguió embistiendo incansable merced a la bravura que llevaba dentro.

Bien por los de Guadaira y bien por los dos novilleros que demostraron tener ya el oficio y la técnica más que aprendidos. Salió en hombros Juan Luís Rodríguez, torero de buen gusto que frente a la sosería de su primer antagonista impuso temple y buena colocación para provocar sus embestidas. A su segundo le sacó un puñado de pases largos y por abajo que fueron una auténtica delicia, lástima que no estuviese tan templado en esta ocasión, porque la faena perdió la continuidad necesaria para que fuese redonda.

Entregado y poderoso se mostró Román Pérez, que solventó con firmeza y autoridad los problemas técnicos del molesto calamocheo y escaso recorrido del desrazado que hizo tercero. Con la misma seguridad exprimió al que cerraba festejo, siempre bien colocado y presentando con pureza los engaños. A éste lo mató bien y al otro mal, por eso no salió también en hombros.

Actuó en primer lugar el rejoneador Ribeiro Tellez, que anduvo pulcro y ortodoxo, ofreciendo siempre el pecho de las cabalgaduras y clavando al estribo, pero le faltó vistosidad para lograr mayor conexión. Además no anduvo fino con el rejón de muerte.

Carlos Bueno


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