Algemesí. Un quinto de entrada Martes, 23 de septiembre de 2008
 

Cuatro novillos de Sánchez Arjona de buen juego. Al último, ‘Obligado’, se le dio la vuelta al ruedo

Miguel Tendero: oreja y oreja
Alejandro Esplá: oreja y dos orejas
El rejoneador Roberto Armendáriz no actuó a causa del mal estado del albero.

El mayoral de la ganadería salió en hombros con los toreros.


Wattertoro es una nueva modalidad olímpica en la que Algemesí es campeona. Wattertoro es torear bajo un diluvio. El pasado domingo ganamos el primer partido, y ayer nos metimos en la final. Si el domingo se retrasó el inicio de la novillada y comenzó a llover durante la lidia del primer ejemplar para ya no detener el espectáculo a pesar de la desbandada general, ayer empezó el festejo directamente bajo la lluvia, sin esperar a posibles cambios climatológicos. ¿Quién pensó en el público? Nadie. Nadie se acordó de quien paga ni de las mínimas condiciones que deben reunirse para ofrecer un espectáculo. Es el mundo al revés, una función para el público sin público. La mayoría no acudió a la plaza dando por sentado que no se daría la novillada. Llamaban las esposas a sus esposos ¿Dónde estás, cariño? Y los cuatro gatos que sí que fueron al coso contestaban: En los toros. Y claro, aquello sonaba a engaño. Pero no lo era.

Con todo, hay que elogiar la disposición de los toreros y el gran juego de los novillos de Sánchez Arjona. ¡Menudos fueron! No quiero ni pensar lo que podríamos haber llegado a disfrutar con un albero seco donde los animales embistiesen sin resbalar. Cuatro buenos novillos cuatro. Excelente el último. ‘Obligado’ se llamaba, y fue premiado con la vuelta al ruedo.

Me encantó el gusto que imprimió a su quehacer Miguel Tendero, su temple y su ligazón, y la variedad de Alejandro Esplá, su colocación y cómo acompañaba el viaje de los astados con todo el cuerpo. Los dos intentaron llevar siempre toreados y con profundidad a sus antagonistas. Ambos evidenciaron tener el oficio ya bien aprendido. Ninguno se abatió a pesar de torear con las telas empapadas y siempre tiraron de raza ante las adversidades. ¡Bravo por eso!

Carlos Bueno


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