Algemesí Domingo, 21 de septiembre de 2008
 

Tres novillos de Sánchez y Sánchez y uno de Giménez Indarte (3º) de pobre presentación y mansos.

Abel Valls (de blanco y plata): oreja y dos orejas
Diego Lleonart (de rosa y oro): saludos en ambos
El rejoneador Antonio Domecq no actuó a causa de las inclemencias meteorológicas.
Saludó en banderillas Alfonso Carrasco.


La lluvia fue la protagonista del segundo festejo de abono, la lluvia y Abel Valls. La primera obligó a retrasar el comienzo del espectáculo casi una hora y, soportado lo soportado, hubiese sido mejor aplazar. Peligro en el albero, desbandada en los tendidos, el rejoneador que no pudo actuar y resfriados por doquier.

El segundo protagonista, Abel Valls, lo fue por merecimientos propios. Cortó las dos orejas de un remiendo de Giménez Indarte a base de exponer. Valentía y firmeza a partes iguales fueron sus armas para conseguir que siguiese la muleta un novillo manso aculado en tablas que se negaba a embestir. Nada le importaron las miradas que el astado le echaba, ni varias coladas peligrosas con las que casi consigue llevárselo por delante. Autoridad y mando hasta encoger el corazón de los pocos aficionados que continuaban soportando la lluvia. Para que luego algunos se escuden en el juego del ganado cuando no consiguen triunfar.

A su primero, que se apagó muy pronto, lo intentó torear como si fuese bueno y consiguió que aparentase mejor de lo que realmente era.

De vacío se fue Diego Lleonart a pesar de entregarse al máximo. Se mostró como torero valiente, pero su infumable lote impidió el mínimo lucimiento. Y es que el debut de la ganadería de Sánchez y Sánchez no pudo se más nefasto. Cero casta y paupérrima presentación. Empató en defectos el remiendo de Giménez Indarte.

Se quedó sin actuar el rejoneador Antonio Domecq, lo que pareció una sabia decisión. No estaba el ruedo para filigranas, ni los que permanecían en la plaza para prolongar su estancia en ella... ni las farmacias abiertas.

Carlos Bueno


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