Alicante Domingo, 10 de agosto de 2008
 

Toros de Vegahermosa, bien presentados y de juego desigual.

Curro Díaz, palmas y oreja.
Salvador Vega, silencio y vuelta tras aviso.
Eugenio Pérez, ovación en los dos.


Se cerró la llamada mini feria de agosto de Alicante con una corrida de toros en la que el debutante Curro Díaz se llevó la única oreja concedida en una función que no terminó de romper.

Ni el ganado, marcado con el hierro de Vegahermosa, tuvo un comportamiento ideal para el lucimiento ni la terna actuante acabó por convencerse de sus posibilidades.
Aunque hubo dos momentos clave en la tarde. Salvador Vega pudo poner de cara la función con su primer toro, un astado pronto en el caballo y con fijeza en la muleta, siempre a más, y con el que Vega ni se centró ni se acopló, perdiéndose en un trasteo insulso y vano que, además, tardó en rematar con la espada. Curro Díaz, por su parte, con el complicado cuarto se comprometió más y, porfiando mucho, le buscó las vueltas con arrojo y fases de hasta cierta hondura. Y aunque el toro se rajó finalmente, el de Linares ya había sacado antes todo lo que tenía el astado.

El resto se fue en un vistoso toreo de capa del propio Curro Díaz, que se llevó incluso una voltereta al lancear a su primero, en unos bellos naturales de Salvador Vega al quinto, un toro al que le costaba tomar el engaño y que se echó a los lomos a su matador cuando este entró a matar, y en las ganas derrochadas por Eugenio Pérez ante el lote más deslucido del encierro. Su primero no se empleó nunca y rehuyó siempre la pelea mientras que el sexto, un zambombo de más de seiscientos kilos, que derribó al picador en un arreón, llegó al último tercio muy parado y a la defensiva, pendiente siempre de un torero que, muy valiente, intentó por todos los medios sacar algo positivo sin conseguir otra cosa que poner de manifiesto sus ganas e ilusión.

Paco Delgado


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