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Fermín Bohórquez
Fermín Bohórquez, Andy Cartagena y Diego Ventura
El título casi lo explica todo. El toreo a caballo en la octava y última corrida de la feria de San Jaime de Valencia estuvo más cerca de lo circense y del histrionismo que de la pureza del arte de Marialva.
Seis toros de Fermín Bohórquez, reglamentariamente despuntados, quiza con exageración. Fuertes, muisculosos, exhibiendo puro Murube y de buen juego, excepto el cuarto que pareció reparado de la vista y resultó incómodo para el caballero.
Fermín Bohórquez. Rejón. (Ovación). Dos pinchazos que descordaron al animal (silencio).
Andy Cartagena. Tres pinchazos, medio rejón y descabello(silencio). Metisaca, tres pinchazos y rejón (ovación).
Diego Ventura. Rejón (una oreja). Medio rejón en dos tiempos, cuatro pinchazos y descabello ( palmas).
Más de tres cuartos de entrada en tarde muy calurosa.
Fermín Bohóqruez fue el único que toreó ciñendose a las normas del clasicismo. En el primero tuvo que repetir un par a dos manos con una sola banderilla. Su actuación fue seria y digna. En el cuarto, el único deslucido del conjunto, volvió a mostrarse muy torero, pero falló a la hora de matar.
Andy Cartagena dio una de cal y otra de arena. En el segundo anduvo serio y puro en la ejecución de la suertes. Sin embargo en el quinto echó mano de los efectismos, si bien su labor no fue rematada con los aceros finales.
Ventura levantó las ovaciones más fuertes al quebrar lo indecible en la cara del astado. Lo repitió hasta tres veces. En el sexto su labor se fue por las sendas de piruetas tropezadas, y el mal gusto de los bocados que su caballo "Morante" quería propinarle al astado, nada que ver con el rejoneo puro y auténtico, aunque los públicos lo celebren de manera jocosa.
Francisco Picó
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