Valencia Lunes, 21 de julio de 2008
 

Toros de El Torero, desiguales de presentación pero de buen juego y son en conjunto.

Vicente Barrera (de blanco y azabache), ovación con aviso y palmas.
César Jiménez (de tabaco y oro), ovación con aviso y oreja tras otro aviso.
Alejandro Talavante (de guinda y oro), oreja con aviso y ovación.

De las cuadrillas destacaron Raúl Blázquez y Manuel Montoya.

Más de media entrada.


No se terminó de aprovechar en toda su dimensión la buena corrida de El Torero lidiada en el cuarto festejo del abono. Bien por los fallos con el estoque, bien porque los diestros no acabaron de sacar todo el partido posible de este material, lo bien cierto es que los toros de Lola Domecq se fueron al desolladero con demasiadas orejas sin cortar.

César Jiménez, por ejemplo, muy decidido y dispuesto toda la función, desperdició con el verduguillo una muy entonada primera faena que arrancó de manera espectacular con seis derechazos de rodillas sin enmendarse y en la que dejó espléndidos naturales, amarrando con el acero la oreja del cuarto tras un quehacer que pareció eterno en el que apuró al toro por el pitón derecho pero sin acoplarse por el izquierdo.

También Vicente Barrera perdió la oreja del primer toro de la tarde al demorarse en el tramo final de una faena muy templada y reposada sobre la mano derecha aunque cuando quiso torear al natural la cosa no funcionó. Con el cuarto, que no tuvo el brío ni el celo de su primero y pedía ser llevado, cumplió una labor excesivamente larga y con demasiadas intermitencias para que calase y prendiese en el público.

La primera oreja del festejo se la llevó Alejandro Talavante por matar con acierto al primer toro de su lote por un trasteo de largo metraje y muy irregular, con muchos tiempos muertos y sin llegar a cuajar. Tampoco hubo demasiada sintonía con el astado que cerró plaza, que como su faena fue siempre a menos.

Paco Delgado


Comentarios

Sin comentarios