|
Novillos de Gerardo Ortega, el cuarto como sobrero, justos de presencia, sin fuerza y deslucidos.
Salvador Barberán, de carmín y oro: silencio en el único que mató
Dámaso González, de rosa y oro: silencio en su lote y en el que mató por Barberán
Vicente Marrero, de azul pavo y oro: silencio tras aviso y silencio
Un tercio de entrada
Salvador Barberán resultó cogido al inicio de la faena al cuarto d ela tarde. Parte facultativo: "Cornada en cara interna del tercio medio del muslo izquierdo, de diez centímetros de extensión superficial que interesa piel y tejido celular, con dos trayectorias, una ascendente de 20 centímetros que diseca el fémur posterior, rotura parcial del músculo abductor mediano y rotura de aponeurosis muscular. Otra trayectoria de 10 centímetros que diseca el músculo sartorio y vena safena interna. Contusión en la safena izquierda sin lesiones neurológicas. Pronóstico grave. Trasladado al hospital Casa de la Salud".
Segundo festejo de la Feria de Julio con poco historia a causa del escaso juego que propició la novillada de Gerardo Ortega. Lamentablemente la principal noticia fue la cornada sufrida por Salvador Barberán al inicio de la faena al cuarto de la tarde, que le alcanzó certeramente tras un seco derrote. Con el que abría plaza Barberán firmó una faena compuesta pero fría y carente de emoción.
Dámaso González toreó a destajo en una labor basada en la cantidad. Muleteó siempre a considerable distancia de su antagonista sin comprometerse. Su quehacer no tuvo argumento ni dejó poso alguno.
Los mejores muletazos de la tarde llevaron la firma de Vicente Marrero, y hay que rescatarlos de una faena un tanto embarullada a su primer novillo. También se mostró dispuesto con el que cerraba festejo, aunque el genio y la brusquedad del animal impidieron el lucimiento.
PACO DELGADO
Comentarios
Sin comentarios
|